miércoles, septiembre 21, 2005

CONFIESO

Regreso de la ausencia de ti
del misterio que desarticula
hasta el último vórtice de mis arterias

Retorno a veces
para decirle a este mundo
a ti
que me duele no haber estado
(siempre ocupada en el intento de ser)
que ninguna de mis lágrimas
tuvo la libertad de la caída
(siempre colgando de un quizá)
que jamás quedó en mi pecho
abrazo alguno como el tuyo
que nunca como ahora
pude tanto detestar amaneceres
Mi porvenir

no fue otra cosa que el silencio
y en cualquier silencio observo mi pasado

No estoy vieja
aunque anido en mi sonrisa a todos mis ancestros
no soy joven
pero a diario hablo con el sol
me acuesto con él (le miento)
le soy infiel:

me levanto con la luna

Desprecio cualquier fogosidad
me deshace lo poco que de agua queda
hasta el llanto me convierte en polvo
para quedarme al fin

debajo de calientes piedras

Nada pude transformar
sin ese hálito de inocencia
ningún surco que mis ojos habitaron
quedó sin sueño

En el vapor del deseo
en el agua de la boca
el fuego danzó con fiera pasión

Puedo estar en paz
la vida
al fin y al cabo
ha cumplido en mí su condena.

1 comentario:

susana vega dijo...

Ay, Annita, surgen en mi lágrimas que no tienen caída libre. Va un agradecimiento más por tus palabras.