MI LUNA
Los humedales son pequeños oasis en el desierto, milagros terreacuáticos donde se gestan universos tangibles e intangibles, grandes y pequeños, creíbles o increíbles...
Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.

NOTICIA DE LOS DISPERSOS
El mármol tiene el aroma del invierno, la tesitura del olvido, la presencia de la muerte.
Qué se puede decir después de tanto?
Una vuelta más y estoy perdida. Me ordeno sentarme y abrir ese cuaderno que ha tragado todo el polvo del olvido. No quiero escuchar. Tengo miedo de acercarme demasiado. Alguien me lanza frases temblorosas, y en la mezcla diluida de sondios, alcanzo a entender que el estilete se ha extraviado, esa hoja afilada por silencios, a manos de una memoria cada vez más mentirosa.
De pronto una mañana me tropiezo con este texto de mi amigo David Ojeda. Me dije: yo soy un caracol...
25 Instantáneas de Anna Kullick Lackner o Entre la inflancia, la alcoholescencia y la dorada chupentud / Héctor Alvarado Díaz
El vivir no admite bromas.

Van a dar las cuatro y yo ando como maíz a punto de explotar en palomita. Un calor agónico se me incrusta en el ala derecha y no puedo conducirme equilibradamente. Luna me dice que me calme, que no pasa nada. (Asombro al escucharme en la blanda voz de una hija).
El pasado 8 de agosto del 2006 (8-8-8), fuimos convocados a una ceremonia para crear abundancia. Partimos a la sierra de Arteaga y rentamos una cabaña preciosa en Monterreal. Curiosamente nos asignaron la número 8, llamada Barioloche. Nos reunimos 8 amigos: Malena, Chelo, Alejandra, Fernando, Marc, Hugo, José y yo. Y a las 8 de la noche preparamos todo: flores, frutos, semillas, velas, incienso, aromas, música, libretas, billete, monedas.... y tuvimos una meditación de limpieza primero, y luego el ritual.

LOS ENJAULADOS
Malena me cuenta que conoció a Gonzalo Rojas. Me dice que esas cuatro horas en su casa de Chillán, no me las puede relatar sino en muchos días. Para celebrar y compartir coronariamente ese espectacular acontecimiento, pego aquí uno de mis poemas preferidos.





“El amor no se paga con el olvido, ni con el amor sólo; se paga reflejándolo, devolviendo –cada cual en lo suyo- la riqueza con que nos inundó. Lo mío es escribir.”
Había una vez un niño que se llamaba Pero. A este niño no le gustaba para nada su nombre, así que fue con el mago de las palabras para pedirle que se lo cambiara.
Este poema lo encontré en la página de mi amigo Alejandro Lavquén (http://lavquen.tripod.cl/) Pertenece al autor Rolando Cárdenas, chileno, cuyas cenizas fueron recientemente devueltas a su tierra, Punta Arenas, en la Patagonia.
Ahora que han dejado la salvación del mundo en nuestras manos, ya no hay tiempo ni para preguntas.
Me gusta describir el amor porque me encanta deshacer todo lo que no conozco.
"No me voy de esta ciudad con la resignación de los visitantes en tránsito. Me dejo atar fascinado por ella a los recuerdos del presente."
Ayer intenté partir hacia Santiago. Digo intenté pues me fui al aeropuerto, bien ganosa la vieja, y nada, que el vuelo estaba cancelado por mal tiempo (en Santiago). Chinelas!!! "Di modo". Frustración en cabalgata con duración de cuatro horas, aplastada en una butaca, con mi roperto de ruedas que no me dejaba mover más allá de un metro. Hasta que llegó Malena (ella sí se pudo ir, volaba con Aeroméxico) y me regresé a casa con su chofer.
En el fondo, a la manera de Bosch , merodea un fauna fantástica, entre otra fieras imaginarias sobresale un gato: es una bestia que nació adulta, como un Lao-Tze felino recién salido de un huevo de avestruz. Hay también un cuervo y una paloma: el primero aletea para mantener el equilibrio en la rama de un manzano que desnudó el otoño, y no se sabe si una de sus alas es ala o parte del cabello de la mujer: la figura principal del cuadro. La paloma, no es la Noé, no es Semíramis, no es el Espíritu Santo; su pico sangra, su zureo conmueve hasta los espantapájaros, y viéndola con lupa más que paloma es llanto, es una manera de disimular las lágrimas de la retratada que cuando le preguntan cómo se llama, responde: Hija de mi hija, Arena, Espuma, Corazón de cactus.
Un día como hoy, 13 de octubre, apenas hace algunos añitos, nace en esta ciudad de las montañas Malena Múzquiz, poeta, autora de canciones, novelista, artista en todo el sentido de la palabra. Pero más que una mujer hiper-creadora, Malena ha sabido regalarnos su visión tan particular del mundo, su oído y su hombro siempre que la hemos necesitado.

Dicen, quienes han viajado mucho, que en cada pueblo de este planeta existe un cinema llamado Paraíso. No lo sé, quizá tengan razón. Yo sólo sé de uno, en mi pueblo -desde entonces ya ciudad-: El Cine Paraíso.
Desde la ira iridiscente