Los humedales son pequeños oasis en el desierto, milagros terreacuáticos donde se gestan universos tangibles e intangibles, grandes y pequeños, creíbles o increíbles...

jueves, diciembre 15, 2011

MI LUNA


Mi angustia, al lograr quedar embarazada, era si lograría estar viva para el quinceaños de mi hija, debo confesar que fácil no ha sido. Atravesé cascadas de amarguras, con mis tablitas y chalecos de hule espuma. Y estoy acá, para ella, por ella, por mi terca energía de que nadie logre matarme con sus desplantes, con sus comentarios, con sus traiciones y demandas. Estoy acá, junto a ella, mi pequeña yo reloaded, mejorada, aumentada y mucho más sabia.
Mi luna bella, mi luna buena, lo mejor de mí. Este post es para ti, para que jamás olvides lo que tú haces en mi vida, en mi historia. Me has hecho ser una mejor madre, una mujer más cauta, más completa. Ahora tengo el valor de decir lo que siento sin temor a que me aplasten. Sabía mi vientre que tenerte me daría una vida extra, es decir, vivir contigo, junto a ti, pero jamás en ti.

Ahora siento que esto va un poco tarde, pero me aventaste como canica en lavadero con tu fiesta, con la remodelación de tu recámara, con tus sentires y pensares paisajísticos, y pues, hasta hoy, pasadas las fiestas de navidad, tú leyéndome y yo queriéndote, te hago saber, pequeña, que nada me ha hecho más feliz que saberte parte mía. Te adoro, hija, aun en tus peores momentos en que grita tu entraña odiando a la madre. Nunca te alejes, pescadita, aunque tu vida esté en otra parte, jamás olvides todo el amor que me provocas. Algunas veces, aunque sólo te vea dormir.

MOUMI.

martes, septiembre 13, 2011



MUJERES ARRIBA DE 45

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.


Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa...

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan.... Herederas de la "revolución sexual" de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.

Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 45 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte.... "Qué estás pensando?" No le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 45 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 45, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 45 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 45, tiene cubierta su cuota de relaciones "importantes" y "compromisos".
Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 45 son generalmente generosas en alabanzas.
Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.
Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas.
Sólo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 45 y por múltiples razones.

Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 45, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50... pelón, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo."



Dicen que este texto es de Santiago Gamboa??? Yo más bien creo que es el seudónimo de una mujer. Mmmm, lo investigaré.

Sí existe! Existe un hombre que piensa y siente esto. Me caí desde la torre de más de 21 siglos. Pues gracias, SANTIAGO, y felicidades.

domingo, septiembre 04, 2011

CARTA DE JORGE ENRIQUE ADOUM







queridas todas
hoy es el 6 de junio y desde hace tres días nos han devuelto el sol de quito que alguien nos lo quitó desde hace meses y quién sabe por qué
(la diferencia con el de allá es que uno lo busca lo ama lo mira lo cuida tal vez porque sabe que --como si se tratara de una mujer-- lo va a perder)
y recordando la ciudad ¿horrible? ¿tolerable? ¿querida pese a todo como una hija fea?
las recuerdo a ustedes hermosas inteligentes alegres generosas duraderas (desde la noche de mi llegada hasta la mañana de mi partida)
como para reconciliarse con la humanidad (¿les dije esto a todas o a algunas o alguna? ¿les agradecí que hubieran nacido o existir o haber estado en el momento preciso en el sitio preciso para que no desespere del mundo y de hoy día?)
y hasta reconciliarse con uno mismo por la lucidez (que es como una quemadura la más cercana al sol) de lo visto y la decepción de lo sido
cosas que --como el romanticismo que uno esconde por pudor en lo que escribe-- los demás no llegan a ver en lo que se hace
y ya de nuevo aquí como si no hubiera pasado nada
como si no hubiera que ir de quito a miami a ciudad méxico y de allí a monterrey para encontrarlas
como si no hubiera venido de monterrey a méxico a miami y de allí a quito

para sólo recordarlas

y me hacen falta precisamente para reconciliarme conmigo

y de nada sirve armar el tinglado de un bar en todo diferente

con un plato con pepinos y rábanos y zanahorias (aquí no hay jícama) cortados

y el benéfico zumo de limón gobernándolo todo junto a la sal su esposa

y un vaso (gracias anna) del mejor tequila (gracias de nuevo anna) junto a una buena cerveza

y de nada sirve porque no están ustedes y no están héctor siempre igual a sí mismo ni el ocasional y envidiable ausente lorin

y no está el encuentro con la poesía (me refiero a la auténtica en el "reforma" y no en el palacio de justicia) donde nos encontrábamos y hasta nos sobraba --como sucede a veces con el amor al día siguiente-- para compartirla con aves de paso de la poesía y no o de la poesía y no tanto o de la poesía y quién sabe



y hojeo (¿ojeo?) las páginas de dulce maría de malena de anna y de patricia (no hay páginas de ofelia sino el recuerdo de su rostro y su voz y la voz y el rostro de chela y analuisa y la pintura de ximena y el desapego ¿ocasional? de carmen)

llenándome los ojos y los oídos llenando quito (el mío personal ísimo)

con su ausencia
y yo aquí con esta palabrería igual a la de allá

ganando tiempo para decirlo todo

diciendo todo sin decir nada

porque el corazón no sabe hablar sino que balbucea o tartamudea

su lenguaje está hecho de sílabas que quieren decir gracias o te quiero

aunque sean palabras gastadas por el uso a veces indebido como el que se hace del rostro del héroe en las monedas

pero que algo --una intuición una mirada un beso en la frente una caricia en el pelo-- les devuelve el sentido que tuvieron

antes de ir de boca en boca golpeándose contra los dientes y la lengua hasta perder su sentido

y tener que inventarnos como los sordomudos un lenguaje de las manos

para comunicarnos a la distancia

un lenguaje de los dedos que escriben letras palabras frases
que quieren decir algo que quieren decir las quiero que quieren decir

gracias


y tú héctor ¿pensabas librarte de esta palabrería debido al vocativo femenino

¿creías que la reivindicación de género --yo pregunté una vez allá "¿Y dónde nos sentamos nosotras?"-- iba a abarcarte?

tenía que ponerte en un pedacito de esta carta aparte

por razones de género y razones corazonales

y como para continuar una conversación que no tuvimos

(en montevideo neruda fue a buscar una vez a enrique amorim amigo suyo y al no encontrarlo me dijo

"Qué pena no haberlo visto. Teníamos tantas cosas que no decirnos")

leo "De las utópicas ciudades" (porque suelo leer al revés esos libros que no continúan desde el comienzo)

y me siento de nuevo cerca de la puerta y te oigo esa ponencia que le faltó a Monterrey 96 para estar completo y sólo yo la escucho ahora

y te doy un abrazote por ella y por ti y por lo que eres y por lo que das <
echando de menos tu generosidad

y me tomo un trago solo y me haces falta también para eso


entonces

antes de echar una lagrimita (¡en mi orgullo! ¡a mis años!)

voy a beberme un trago largo (interrumpí la epístola ¿así se dice? y ya es la tarde crepuscular)

antes de ir a leer ante un público fiel unos poemas de fernando pessoa

y para no hundirme en su-mi pesimismo en su-mi amarga amargura

los veré a todos ustedes sentados a una mesa

haciéndome la ilusión de que esperan que termine de leer para unirme a ustedes

diciéndome esta vez quién sabe ojalá para siempre


Quito, Ecuador

6 de junio de 1996

EPÍSTOLAS






Intentando poner un poco de orden a este desorden donde habito, emergió de un cajón cierto grueso sobre amarillento. Lo puse de lado suponiendo contendría dibujos infantiles, recibos, u algunos otros papeles que tendría que tirar. Hace unos momentos tropecé con uno de los tesoros más grandes que un ser urbano, como yo, puede tener entre sus manos -sobre todo en estos tiempos pletóricos de cables, botones e imágenes gratuitas-. Todo un arsenal de cartas, dentro de sobres con estampillas y sellos postales, inundadas algunas todavía de huellas dactilares, tachones, aromas... He estado leyéndolas una a una, saboreando y recreando la época en que fueron escritas, imaginando al autor al estarlas redactando, sonriendo y derramando lágrimas.


Algunas de éstas son verdaderas joyas. Iré compartiendo cartas que, estoy segura, sabrán disfrutar quienes han recorrido junto a mí caminitos de mi historia.

jueves, septiembre 01, 2011

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA

NOTICIA DE LOS DISPERSOS


En una equivocada edad donde caminan
los dispersos los que no han abierto
su verdad al mundo aún al resuello como el hilo
de lo que todos saben y no han dicho
perduran o perseveran en lo limpio los dispersos
en la desigualdad del orden donde guardan
como la sed como la musitante sed su avinagrado día
en ese digno
afán con una cifra
en la orilla de los números del mundo

Miserables los dispersos reiteradamente juntan
cuatro cosas y el alegre respirón de un aire viejo
se saludan
se sospechan
en la brusca memoria del amor
o la palabra (cualquier gesto)
los agrupa
o no los borra no los cuenta no los cita
pero los retiene
convidados de piedra confundidos en todo
casi se pierden
casi se dan por omitidos unos a veces
y apagan con los dedos una llama
escriben en la arena dicen que son niños
soplan en el polen transparente
y se ríen
pasan con su piedra antigua rotan como soles
se despiden se cansan se impacientan
los dispersos

Unas veces no
los hallaremos más nadie dirá petrificados
sus jardines su corazón sus herramientas
su triste manera de mirar algo tan lejos
muy algo tan lejos

Qué raros sonlos dispersos
a nadie le gusta tenerlos demasiado tiempo cerca
parecen ácido o luz
queman o incomodan no sabe uno qué hacer con ellos
abre la puerta
deja que salgan
toma gracias adiós
y que dios te cuide
pero no vuelvas

Ruido en el corazón
de los dispersos
eso debe pasar porque enmudecen
gritan cantan
sufren se despiertan
porque se van a pie distancias
que bien pensado nadie quiere caminar
y no se cansan sólo se mueren a veces
porque en su respiración hay un zumbido que parece canto
una razón que no los deja vivir que no los deja quedarse
y cómo hacer cómo decirles
que ya no
hay casi lugar

en esta celda para ellos.

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS

martes, agosto 16, 2011

HISTERIAS DE AMOR



Nunca quiso nadie no querer
el túnel los brazos de adolescente
la memoria
Nadie ha trocado ráfagas de errores
por sinembargos por sinohubieras
por talveces

A ochenta grados sobre cero
me derrumbo sobre tu océano
Nombro aquel beso horizonte
y al corazón de manos arrecife

Me deshielo
y dejo sin hacer todos los versos
Nada importo
Decido exportar todo
al único rincón auténtico que queda:
Mi inocencia...

LEYENDO A ANNA KULLICK LACKNER


Y de pronto surge una voz nueva, o debo decir: una letra nueva, tinta fresca, de esa que sacia una sed que ignorabas que tenías hasta que empezaste a beber de esas aguas, y no te llenas y quieres más, y escarbas en todas las arenas buscando ver brotar el manantial que te asegure que cada vez que lo necesites ahí estará para ti, que hecho libro o blog, o sitio, o como se llame ahora, (que ha cambiado tanto el mundo y los nombres que les damos a las cosas); pero la necesidad de sentir más que de saber, ésa no la cambia época ninguna... Y así encontré a Anna Kullick Lackner, con sus anaforismos, con ese encanto de la brevedad que te abre un mundo en el pensamiento y te obliga a pensar, a decir... Y llegas a su "sedienta de humedales" y en su jardín plantado de poesías, descubres árboles frondosos, de esos que te dan sombra en cualquier hora del día en cualquier estación del año, no mudan sus hojas… En cualquier momento me hará bien saber que también lleva un equipaje de sueños:

"Los sueños son genuinas obras de arte."

Y sigues leyendo, y quisieras decir: regálame este poema:

"Tierra demasiado herida
para este viento árido,
demasiadas noches para el poco sueño,
tanta muerte para encender una promesa..."

Y también la respuesta a una pregunta indiscreta:

"Toda pregunta que surja de un poema es un espejo"

Porque aquel que nació para ser palabra, cualquier día le nace un poema no escrito, es el viento, es el sonido, el renglón donde su voz queda impresa.

Te podría traer aquí línea por línea y decirte, Anna, qué bello escribes. Anna, ¿cómo es que por mí dices lo que yo no he podido decir?, te leo y me miro y me siento y me reconozco y me quiero olvidar y no puedo porque el masoquismo de sufrirme retratada me dice que existo.

"He dejado de tener tu edad
hace mucho,
la ventaja de morir
es no seguir creciendo…"

Y yo te digo, tú serás de las que no mueren, de las que seguirán creciendo, que lo que se pierde en edad se gana en eternidad.

Tú eres el eslabón unido, sin quererlo, a tantas vidas, a tantos encuentros que saludarán a tus versos por los caminos.

¿Tú crees que sólo se te lee? No, también se te llora:

"Tu verde corazón encadenado
que violé rabiosa por haberte muerto..."

Aún siguen ardiendo las fogatas de tus otoños, las avivan los vientos de los deseos falsamente dados por muertos...

"A veces uno piensa sin querer..."

¿Quién tuviera la rienda de los pensamientos?

"Si hasta la flama tiembla
al acorde de una voz,
cómo no iba yo a quemarme
en la orquesta de esos labios."

Y el corazón tiembla aquí, se acelera, como aparato buscador de tesoros, esta máquina nuestra que siendo parte tan intrínseca pareciera a veces tan ajena, dice detente, déjale la firma de un suspiro, muéstrale tu admiración y tu agradecimiento y yo obedezco y yo lo hago con toda humildad: ANNA KULLICK LACKNER, sigue escribiendo, no dejes descansar NUNCA tu pluma, ni tu voz.

Sinceramente, la más humilde de tus lectoras:

ISABEL MIRANDA DE ROBLES

viernes, agosto 12, 2011

GLOSA DEL AMOR


Existe un lugar donde el amor comienza

y un lugar donde el amor termina.

Hay un encuentro de manos que

acaba con los diccionarios.

Hay una mirada tan fiera

como un gran Belén abierto

corazón calera o pequeño verde fuego

en la antorcha del conocimiento.

Están las simples descuidadas palabras-lugar común

portentosas como una gran fisura

en el río Mississipi.

Manos, ojos, palabras desgastadas...

Fuera de éstas

el amor

inventa campos de batalla y el entrenamiento.

Hay un par de zapatos

sobre los que el amor camina

y el futuro es un misterio.

Habita el amor una entrega de advertencia

cuya factura no puede pagarse

sino mucho después.

Definiciones del amor

en todos los idiomas

y ninguna tan sabia como ésta:

Existe un lugar donde el amor comienza

y termina

y el amor nada pregunta.

("Explanation of love"/Carl Sandburg)

-Traducción libre de Anna Kullick Lackner-

sábado, marzo 26, 2011

The Aurora (Northern Lights)

miércoles, marzo 09, 2011

Anaforismos II

El mármol tiene el aroma del invierno, la tesitura del olvido, la presencia de la muerte.

La piedad debe desnudarse ante la presencia de su amiga, la tristeza, que quiere ser piedra.

Venga la muerte, venga el alivio, que por suerte y gratitud tengo el olvido.

Dios nos roba un sueño para perseguir su despertar.

La muerte: ondulada recepción de vida.

Dios es un mago: nos tritura lo que más amamos para mostrárnoslo más tarde en un diáfano diamante.

Los sueños son genuinas obras de arte.

Se alimenta al miedo como alimentar pájaros en jaulas.

Mi radio de necesidad abarca aún la cercanía: el contacto, la sabiduría de la pérdida.

lunes, septiembre 13, 2010

EL SUSPIRO DEL VACÍO




Juliana soñó que se llamaba Ausencia.

¿Es verdad el peligro en la amenaza de un sueño que siempre es cobarde?, pregunta a la mañana y le responde el suspiro del vacío. Es la flama vacua. Quiere saber si aún vive algo en ella, algún residuo que haya logrado soportar su solivianto, el envenenamiento a escondidas, esa manía de asistirse por la magia.

En la desesperanza asalta el hambre de imprimirle al tiempo una reversa vertiginosa. Cuando recuerda, anega el seco lago de deseos y cruza el puente de la nostalgia para estar a salvo.

Juliana escribe:
Podría entender. Quiero entender ahora, pero mi sangre rompe en hervores cuando recuerdo. Puedo acomodar asaltos del pensamiento como ordenar ropa en los cajones, ¿pero en el alma?
La razón, la inteligencia, están provistas de un archivo; el alma es diferente. Ésta vive distraída y de pronto un día la acuchilla una verdad, y todo en esa órbita se inquieta y se aborrasca. En ese lugar no hay armarios donde doblar los sentimientos. Es perfecta nebulosa que jubila prematuros juicios, escondite apócrifo que cierra la mirada y sin querer aguarda.

Siente a su mirada desangrarse, el sabor del tacto se ha hecho piedra; el tono se le escurre y no puede hablar sino en la nebulosa travesía de palabras.

Quiero saber si en mi último momento podré sentir la danza transparente que bailan los enamorados.

Por los agujeros de su laberinto se escapa el golondrino del amor, no sin antes estampar su vuelo contra muros cada vez más apretados. Su desfallecer en verso la despierta.

Estoy leyendo sobre el túnel de la muerte.


A.K.L
(poema en prosa inédito)

sábado, septiembre 11, 2010

Retorno


Regreso

Qué se puede decir después de tanto?
Inclino la mirada hacia mis manos y están cansadas
Demasiado verme adentro
demasiadas noches peleando con la querencia
tango amor y yo sin música...

El retorno...

Una vuelta más y estoy perdida. Me ordeno sentarme y abrir ese cuaderno que ha tragado todo el polvo del olvido. No quiero escuchar. Tengo miedo de acercarme demasiado. Alguien me lanza frases temblorosas, y en la mezcla diluida de sondios, alcanzo a entender que el estilete se ha extraviado, esa hoja afilada por silencios, a manos de una memoria cada vez más mentirosa.
Debo buscar en maletas, en aviones que jamás despegan, en corazones de bebé sobre pechos blandos de abuelas.

El miedo gira en mi estómago; en la garganta se enredan el trago de café, la voluta de humo, la saliva.
Abro el cuaderno lentamente, con timidez de niña ante el desconocido abrazo. Recorro el último poema y acude un asco de historia antigua. Prisa por abrir una ventana, llanto por el aire impávido, niebla de un sol que ya he perdido.

Cardúmenes veloces timbran en mi vientre. Me ruegan que los deje libres, pero ellos se entreveran con caminos de corales rojos: estrelladas multitudes. ¡Para de llorar! gritan sus vuelcos. El tiempo y el perdón recorren calles cruzadas pero jamás se encuentran.

Perdón es tiempo de guerra, garras desgastadas trepando la montaña que me aplasta.
Imagino y la mirada se me ensarta en las tinieblas.
Espero una flecha que rasgue esta noria de recuerdos.

El mareo acusador me conduce hasta la cama donde soy un caracol.
Aun con el silabro de mi antigua voz no termino de abrumarme.

También de no escribir se escribe.

lunes, abril 30, 2007


LOS TESTIGOS DEL JARDÍN

De pronto una mañana me tropiezo con este texto de mi amigo David Ojeda. Me dije: yo soy un caracol...



Los caracoles aceptan la soledad sin el temblor de párpados
que observamos cada mañana en nuestro espejo
Ellos van con su casa a cuestas
y asoman a los jardines un cuerpo que no logramos entender
Cada día su voluntad apenas debe esforzarse
para desentrañar el minúsculo milagro del terreno

Adheridos a hierbas que tiemblan y crecen bajo ellos
no duermen por la noche sino vigilan
el paso de un zorro con hambre
o el de un viejo borracho que cruza el jardín
en busca de la cama donde yace en el sueño su mujer

No hay misterio que escape a su cuidado
y con él no desean los caracoles otra cosa que conservarlo en las antenas
Quedan ahí las noticias de un mundo que nace
y se corrompe cada segundo
Han aprendido a cuidar su humildad
para corresponder con ella a su apariencia y su tamaño
sin embargo atesoran el saber de quien observa el mundo desde el suelo
entre las hojas libre y solo
Así escriben sus libros y luego los dejan perecer a su lado
en medio de una trampa de sal
ante la vejez o los depredadores que los atraviesan con picos
con uñas y tridentes
Saben no obstante
que la razón de un libro no comienza o termina en sus lectores
que la última finalidad de una palabra en nadie descansa sino en algo

Reconocen cada día cuando el rocío los reanima
y Madigan pone su pie junto a ellos
que un signo en el cielo completa el espectáculo de sus puntos de vista

Los caracoles se arrastran por el jardín
y sus huellas llegan a cruzarse sin que uno u otro se toquen
Su paso y sus acciones en busca de una hoja mejor
al acoso de algún organismo muy pequeño
cubren el terreno con la trama invisible
que el podador o el perro no atestiguan o comprenden

Los caracoles dejan sus casas vacías luego de morir
Queda su cuerpo sin vida para ser devorado por las hormigas
que se aproximan con cuidado y se ponen a comer a cortar
a trasladar la carne húmeda y fría
Poco a poco dejan hueca la morada
y cuando la última hormiga sale de ella no puede evitar apresurarse
Las casas abandonadas asustan
Las casas vacías atesoran ecos que los débiles de corazón
los callados y razonables los enemigos de los sueños
los infieles del azar y la risa
no logran ni quieren entender
Las casas donde alguien ha muerto conservan un fantasma para siempre

El caracol nunca aguarda una pareja
sólo para abandonarse en un orgasmo repentino
Su espera intenta descargar la soledad de un encuentro especular
No tiene sentido hablar de sexo cuando dos caracoles
se aproximan a un contacto moroso
Uno y otro se corresponden con huecos que la casualidad propicia

El estupor de todo amante frente a un sexo que desconoce
es un evento que los caracoles ignoran
Su retiro se completa en su propio cuerpo y sus citas
-como obra fortuita de un deseo delicado que sin embargo llega a la desmesura-
sólo habrán de producir la perdurable fascinación
ante lo que nos proporciona una fugaz imagen de plenitud
y entonces el jardín padece la aproximación de una mano
que puntualmente los priva de reposo
sin atender el grito un gemido los murmullos.

(David Ojeda/Los testigos de Madigan)

jueves, enero 18, 2007


ENTREVISTA

25 Instantáneas de Anna Kullick Lackner o Entre la inflancia, la alcoholescencia y la dorada chupentud / Héctor Alvarado Díaz

1)¿Sospechas de alguien?
De mí misma. Me persigo todo el tiempo. Soy una auto-detective profesional. A veces me pierdo, pero sólo por unos momentos. Siempre me vuelvo a atrapar.

2)Si pudieras metamorfosearte ¿serías...?
Águila, porque a cierta edad es capaz de cambiar plumas y pico. O Serpiente, porque puede cambiar de piel y sigue pululando tan campante.

3)¿La poesía sirve para algo?
Nada más para seguir viviendo. Sin la poesía, el lector está condenado a perderse esa parte pasional, axial en la existencia.

4)¿Cuáles son tus manías?
Verme demasiado adentro, morderme los labios y envenenarme (siempre legalmente).

5)Hombre ideal.
No existe. Sin embargo, en mi fantasía hollywoodense, sería Al Pacino. Éste es un hombre sumamente intrigante, con un gran sentido del humor, básico en mi lista de atributos masculinos.

6)Mujer ideal.
Yo. Jajaja. No, ya en serio, creo que cualquier mujer, sólo por el hecho de tener la capacidad de producir vida, ya es ideal. Admiro mucho a Julliete Binoche.

7)¿La amnesia sería la peor condena?
No. Siempre he luchado por darle al presente un sitio preponderante. Quien puede olvidar, anula un enorme trozo de angustia.

8)¿Amistosa o belicosa?
Mi tiempo belicoso fue tragado por los años. La amistad ahora es la más nutritiva de mis emociones.

9)Poetas de cabecera.
Clarice Lispector, Jorge Teillier, Alejandra Pizarnik, Antonio Gala, Sylvia Plath, Jorge Enrique Adoum, entre otros.

10)¿Tienes que conocer para luego escribir?
Conocer no, palpar con la mirada y escribir. Al decir “mirada”, me refiero a la onírica, a esa lente del corazón. Creo que jamás llegamos a conocer a nadie ni a nada por completo.

11)¿Cómo eliges tus títulos?
Si me preguntas, es porque apestan, jajaja. El título es la parte más difícil de la obra. Al menos para mí. Es lo último en que trabajo.

12)¿Crees en fantasmas?
Sí, claro. Vivo con varios bastante pirados. Algunos, te puedo decir, son muy crueles; otros son totalmente inofensivos, nada más andan aquí, suspendidos.

13)¿Te afecta la crítica?
Obviamente, pero no permito que ésta transforme mi oficio al grado tal de escribir como algunos quieren. Ya tengo suficiente con mi “persecuta” como para tomar a pecho la crítica de otros.

14)¿En un mundo perfecto dejarías la escritura?
No. Aunque quiera no puedo dejar de escribir. Además, el mundo jamás será perfecto… Necesito aprender a vivirlo así y desde ahí seguir escribiendo.

15)¿Escribes pensando en alguien?
Primero en mí y luego, a veces, en personajes, elementos o situaciones que trastocan mi vida.

16)¿La disciplina es un arma o un lastre?
Es un arma de doble filo. Por un lado corta y por el otro es una eficaz herramienta.

17)¿Te intriga la muerte?
Mucho más que si estuviera “viva”. Me obsesiona. Me asumo como un ser que en cualquier momento deja este plano y viaja a otro (de esto estoy segura). Entonces, debo confesar que todo lo desconocido me asusta.

18)¿El que ignora es más feliz?
Los que ignoran están menos atribulados. La felicidad no existe como tal. Son efímeros estados donde uno se siente pleno, vivo, pues.

19)¿Te han censurado?
No, nunca. Creo que soy demasiado “light”. Sin embargo he sido rechazada en algunas ocasiones. Ahora, hablando de autocensura, pues de nuevo ahí me tienes… nunca estoy conforme del todo.

20)¿La ciudad, el mar, el bosque o el desierto?
El mar y el desierto. Si están enamorados, mejor.

21)La que escribe y la que vive ¿son una misma persona?
Definitivamente no. Al escribir tengo que disociarme. Lo difícil es regresar a ser yo misma, la que cuida hijos, la que hace la comida, la que va al mercado, etcétera. Siempre tengo adentro ese apuntador literario al que tengo que callar cuando no tengo papel y pluma a la mano.

22)¿Agotas un tema antes de pasar a otro?
Lo intento, pero no siempre sucede. Hay demasiadas voces y en ocasiones no puedo soslayarlas. Estoy escribiendo sobre el amor, por ejemplo, y de pronto las campanas de una iglesia me llevan a cuestionarme el odio y el egoísmo. Así de loco.

23)Qué te dicen las palabras:

Tiempo: Alivio. Aprendizaje.

Imaginación: Magia del espíritu.

Madre: Ausencia.

Lengua: Daga. Estilete.

Impuestos: ¡Qué miedo!

24)¿Escribes narrativa en secreto?
Tan en secreto que no la escribo. Y si algún día la plasmé, siempre fue tras la óptica de la poesía. Ahora, precisamente, estoy trabajando en un libro de Poemas en Prosa.

25)Entre el deseo y la realidad ¿por cuál apuestas?
Por el deseo. El deseo es el combustible para seguir andando. Una vez que éste se realiza, el camino se detiene y hay que desear de nuevo, estar siempre impregnados de deseo.


(Ésta es una entrevista que salió publicada en el periódico La Roka)

jueves, noviembre 09, 2006

ACERCA DEL VIVIR...

El vivir no admite bromas.
Has de vivir con toda seriedad,
como una ardilla, por ejemplo;
es decir, sin esperar nada fuera y más allá del vivir;
es decir, toda tu tarea se resume en una palabra:
Vivir.
Has de tomar en serio el vivir.
Es decir, hasta tal punto y de tal manera
que aun teniendo los brazos atados a la espalda,
y la espalda pegada al paredón,
o bien llevando grandes gafas
y luciendo bata blanca en un laboratorio,
has de saber morir por los hombres.
Y además por hombres que quizás nunca viste,
y además sin que nadie te obligue a hacerlo,
y además sabiendo que la cosa más real y bella es
Vivir.
Es decir:
has de tomar tan en serio el vivir
que a los setenta años, por ejemplo,
si fuera necesario plantarías olivos
sin pensar que algún día serían para tus hijos;
debes hacerlo, amigo, debes hacerlo,
no porque, aunque la temas, no creas en la muerte,
sino porque vivir es tu tarea.

Sucede, por ejemplo,
que estamos muy enfermos;
que hemos de soportar una difícil operación;
que cabe la posibilidad
de que no volvamos a levantarnos de la blanca mesa.
Aunque sea imposible no sentir
la tristeza de partir antes de tiempo,
seguiremos riendo con el último chiste,
mirando por la ventana para ver
si el tiempo sigue lluvioso,
esperando con impaciencia
las últimas noticias de prensa.
Sucede, por ejemplo, que estamos en el frente,
por algo, por ejemplo, que vale la pena que se luche.
Nada más comenzar el ataque, al primer movimiento,
puede caerse cara a tierra, y morir.
Todo esto hemos de aceptarlo con singular valor,
y a pesar de todo, preocuparnos apasionadamente
por esa guerra que puede durar años y años.
Sucede
que estamos en la cárcel.
Sucede
que nos acercamos
a los cincuenta años,
y que falten dieciocho más
para ver abrirse las puertas de hierro.
Sin embargo, hemos de seguir viviendo con los de fuera,
con los hombres, los animales, los conflictos y los vientos,
es decir, con todo el mundo exterior que se halla
tras el muro de nuestros sufrimientos;
es decir: estemos donde estemos
hemos de vivir
como si nunca hubiésemos de morir.

Se enfriará este mundo,
una estrella entre las estrellas;
por otra parte una de las más pequeñas del universo,
es decir, una gota brillante en el terciopelo azul,
es decir, este inmenso mundo nuestro.
Se enfriará este mundo un día,
algún día se deslizará
en la ciega tiniebla del infinito
-no como una bola de nieve,
no como una nube muerta-,
como una nuez vacía.
Desde ahora mismo se ha de sufrir por todo esto,
ha de sentirse su tristeza desde ahora,
tanto ha de amarse el mundo en todo instante,
se le ha de amar tan conscientemente que se pueda decir: "He vivido".


NAZIM HIKMET

Nota de la rateracción: Yo confieso haberme "volado" este poema del blog de mi amigo Ángel. Mea culpa, mea culpa.

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA


OTOÑO SECRETO

Cuando las amadas palabras cotidianas
pierden su sentido
y no se puede nombrar ni el pan,
ni el agua, ni la ventana,
y la tristeza ha sido un anillo perdido bajo nieve,
y el recuerdo una falsa esperanza de mendigo,
y ha sido falso todo diálogo que no sea
con nuestra desolada imagen,
aún se miran las destrozadas estampas
en el libro del hermano menor,
es bueno saludar los platos y el mantel puestos sobre la mesa,
y ver que en el viejo armario conservan su alegría
el licor de guindas que preparó la abuela
y las manzanas puestas a guardar.
Cuando la forma de los árboles
ya no es sino el leve recuerdo de su forma,
una mentira inventada por la turbia
memoria del otoño,
y los días tienen la confusión
del desván a donde nadie sube
y la cruel blancura de la eternidad
hace que la luz huya de sí misma,
algo nos recuerda la verdad
que amamos antes de conocer:
las ramas se quiebran levemente,
el palomar se llena de aleteos,
el granero sueña otra vez con el sol,
encendemos para la fiesta
los pálidos candelabros del salón polvoriento
y el silencio nos revela el secreto
que no queríamos escuchar.

JORGE TEILLIER

(De Para ángeles y gorriones, 1956)

viernes, septiembre 29, 2006

LA PRIMOGÉNITA

Van a dar las cuatro y yo ando como maíz a punto de explotar en palomita. Un calor agónico se me incrusta en el ala derecha y no puedo conducirme equilibradamente. Luna me dice que me calme, que no pasa nada. (Asombro al escucharme en la blanda voz de una hija).

A veces odio tanto a esa otra que le da por ser protagónica. O no sé, lo cierto es que el inconsciente es más fuerte que el amor.

Es viernes 22, mi padre se casa dentro de tres horas, a "escasas" dos viudeces. Por más que quiero decirme que no es para tanto, algo en esta encogida memoria me dice que sí. Voy camino a elegir un vestido para mi hija y otro para mi sobrina, hija de Katy, mi hermana. Gracias a Mague hago esto, si no, creo que daría igual. Estoy demasiado petrificada como para ocuparme de exteriores.
Somos lo mismo: Noali, la hija de Katy, es yo 35 años atrás. Luna, mi hija, es mi hermana 35 años antes: buscando vernos lindas, aceptadas, incluidas en el segundo matrimonio de Walter, hace 35 años.

Cuando papá perdió a mi madre, el canto inocente que llevo dentro, creyó que no existía el peligro de compartir esa mitad de amor, que la vida "magnánima" le había dejado. No fue así. Nueve años después, esa fracción se esfumaba en el vapor de un nuevo matrimonio, otros hijos, otra casa.

¿Para qué escribo esto? Debo rescatar aquellos sentimientos que no por pertenecer a una niña los hacen más pequeños. El desconcierto se tatua para siempre.

Al observar de lejos a mis otros hermanos, hijos de Tala (segunda esposa), no pude sino empatizar con ellos. Quise decirles frases filosóficas que sólo he aprendido pero jamás he puesto en práctica; quise abrazarlos como hubiera yo querido que su madre me abrazara aquel día de su boda; quise bromear con ellos, y llorar -¿por qué no?- ante la felicidad de nuestro padre y nuestro propio terremoto. Mas el llanto congelado me apretó la víscera. La verdad es que el tiempo, empapado en silencios, congela hasta el más puro y auténtico atisbo de caricias.

Mañana será otro día. Mañana mi padre me dirá: ¿de cuáles hermanos estás hablando? O tal vez también agregue: Todo evento familiar es traumático...

Sólo me queda respirar hondo y profundo, recorrer el océano de la historia; brindar por todos, por mí, y navegar....

Atravesar la vida.

jueves, agosto 31, 2006

CEREMONIA DE ABUNDANCIA

jueves, agosto 24, 2006

ABUNDANCIA

El pasado 8 de agosto del 2006 (8-8-8), fuimos convocados a una ceremonia para crear abundancia. Partimos a la sierra de Arteaga y rentamos una cabaña preciosa en Monterreal. Curiosamente nos asignaron la número 8, llamada Barioloche. Nos reunimos 8 amigos: Malena, Chelo, Alejandra, Fernando, Marc, Hugo, José y yo. Y a las 8 de la noche preparamos todo: flores, frutos, semillas, velas, incienso, aromas, música, libretas, billete, monedas.... y tuvimos una meditación de limpieza primero, y luego el ritual.

Todo fluyó enmedio de una especial armonía, con la lluvia fina que caía afuera, la montaña como guardiana custiodiándonos y la fuerza que se hizo presente.

Al finalizar, no podía faltar la consabida carne asada, las quesadillas, aguacate, vino, etc., que coronaron esa noche junto a las charlas y risas de todos nosotros. La enorme luna llena nos filmaba.

Al día siguiente fuimos a visitar un terreno de la familia de Malena, que está ahí cerca, y recolectamos pequeñas manzanas que comimos untadas de chamoy. El aroma a pinos era simplemente delicioso; el cielo de un espectacular azul con sus blanquísimas nubes bordadas sobre él, pájaros increíbles que jamás había visto: azules, amarillos, verdes... En fin, que daban ganas de nunca retornar.

Pero había que regresar a esta ciudad con olor a mofle -como dice José- y seguir en contacto con la energía allá recolectada. ¡Qué difícil!

El jueves pasado "amarramos" la ceremonia en el rancho de Malena. Encendimos las pequeñas velas verdes (que regularmente se consumen en un par de horas) y había que quedarnos ahí hasta que se extinguieran. Pues la mía, junto a la de Susy, tardaron más de nueve horas en terminarse. Me pregunto qué significará...

El resultado de todo esto, hasta ahora, se ha manifestado en mí con mayor energía, más conciencia, mejor humor. El dinero... ah, ése está por llegar. Lo sé.

jueves, junio 08, 2006

MIS PÁJAROS ADENTRO


Me quedé toda la noche con la pregunta de Herman: ¿Cómo son esos pájaros que dices tener dentro?

Pequeñitos emplumados
de eléctricos colores
aletean todavía en el fondo de mi océano
buscando la semilla que extravié hace tanto

A veces los comprime el relámpago de cierto asombro
y se vuelven delfines diminutos
Su risa restaura diques fisurados
por donde se filtra mi existencia

Su libertad es íntima
su credo es el libro de mi espíritu
recorren cada línea
con sus alas delicadas
y lo barren de nostalgias y arrepentimientos

Las parejas ocurren a habitar mi vientre
ahí se multiplican
En verdes y frondosos nidos
entibian a sus vástagos
con el fértil vaho de mis sueños
y los sueltan a volar hacia mi pecho
donde hacen un concierto de tambores

Cuando se me cae un verso
cuando maldigo el largo estiaje
y no puedo llover
cuando la rabia toma riendas
alguno muere y los demás esconden sus cabezas

Entonces
se enluta la mirada
todo el vértigo del mundo me acompaña.

lunes, mayo 15, 2006

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA

LOS ENJAULADOS

Lerdos,
bostezando en la gelatina incolora
donde flotan sus vidas, envejecen,

Vagabundos, de un lado a otro
de otro a uno cargando papeles, envidia, caspa y
desesperanza, bostezan,

Sin miseria ni gloria, a media tinta,
entre dos aguas.

Donde terminan las colas que nacen
en los barrios, crece su rencor y su vagancia
y tienen casillas, permisos, desgano, calendarios,
donde nos archivan, sumillados,
manchados para siempre de huellas dactilares
el corazón.

Y para no escuchar el gemido de la sangre
duermen sordos, atados auriculares de teléfono,
mordiendo soledad, barbitúricos y otra vez
desesperanza y lágrimas.

¡Y de pronto!
saltan de la cama, encienden la luz y hacen cuentas,
en los ascensores, hacen cuentas, sobre dos senos,
sobre las mesas,
bajan a los negros prostíbulos y hacen cuentas y
despiertan crispados, mordiéndose las uñas,
el plazo vencido, la excedida farra.

Lerdos, abandonados de la esperanza
pero también por la desesperanza, flotan
en su amargo escritorio, el naufragio.

Bajo empañados vidrios
guardan el cabello apelmazado
del primer amor, el profiláctico del primer soborno,
y el banderín recordatorio
de como muchachos los devoró la vida.

Y a cada rato,
miran el reloj y les nacen úlceras, hemorroides,
diarrea, estreñimiento, un dolorcito aquí,
constante, aquí en la espalda y toman jarabes,
tónicos, reconstituyentes,
y en las noches maritales lagrimean el supositorio, uno
cada antes de acostarse ¡Cuidado!

Jamás miran atrás o hacia abajo
porque los estrangula el vértigo, arriba,
siempre miran arriba, la vida está
en los décimo segundo pisos
y hay que financiarla
aunque sea cabizbajos y acumulan
pequeños recuerdos, pequeñas miserias,
pequeños rencores y a la hora del almuerzo
hacen grandes discursos, con enormes índices
señalan a sus hijos y arrodillados
se masturban, sí, solitarios,
fisgoneando en los baños a niñas que lloran
en secreto, la sombra del miedo
que ha empezado a crecer bajo sus vientres

Y hablan
de moral y descienden a los sótanos,
a los solapados closets donde se miran
contra tres espejos, con calzones rosados,
con prendas secretas y besan
garantizados amuletos y así,

Sin alegría y sin tristeza,
deambulan, del escritorio al bar, del bar a la mentira y
de allí

a la cama. Sabiendo que despertarán,
unos minutos antes despertarán,
con la amarga zozobra
de que el reloj va a sonar

y nos lance otra vez, amor mío,
a esta vida que ya no quiero.


Iván Oñate

(de En casa del ahorcado, 1977)

viernes, abril 21, 2006

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA

Malena me cuenta que conoció a Gonzalo Rojas. Me dice que esas cuatro horas en su casa de Chillán, no me las puede relatar sino en muchos días. Para celebrar y compartir coronariamente ese espectacular acontecimiento, pego aquí uno de mis poemas preferidos.

LOS CÓMPLICES

Te decía en la carta que juntar cuatro versos no era tener el pasaporte a la felicidad timbrado en el bolsillo, y otras cosas más o menos serias como dándote a entender que desde antiguamente soy tu cómplice cuando bajas a los arsenales de la noche y pones toda tu alma y la respiración perfectamente controlada, por mantener en pie tus rebeliones, tus milicias secretas a costa de ese tiempo perdido en comerte las uñas, en mantener a raya tus palpitaciones, en golpearte el pecho por los malos sueños, y no sé cuántas cosas más que, francamente, te gastan la salud cuando en el fondo sabes que estoy contigo aunque no te vea ni tome desayuno en tu mesa ni mi cabeza amanezca en tu pecho como un niño con frío, y eso no necesita escribirse.

Gonzalo Rojas

martes, marzo 28, 2006

AJENA Y TRANSPARENTE


Tierra demasiado herida
para este viento árido
demasiadas noches para el poco sueño
tanta muerte para encender una promesa

Mordido el corazón
el sello de mi sueño recurrente
aturdía a la cercana despedida
con canciones subterráneas
encuentros desnudos de carne
enjambrados símbolos
palabras

Tuve frío y mastiqué glaciares
No pude ver el fuego
deshaciendo en polvo
a las certezas

Ahora derramo estas líneas torpes tropezadas
sin necesidad
como si supiera
que me hiciste estar
sin haber logrado ser

Sólo en un instante huérfano
insistió la luna
y pude ver el centro:
un alma nueva ajena
transparente entre nosotros.

martes, marzo 21, 2006

VEINTE AÑOS ATRÁS


Blanca Peinado está triste y nostálgica por cuatro ausencias: Tía Licha, Paty Laurent, Alicia Loverde y Lorin (igual de verde, en cuanto a juventud). Chela Rodríguez extraña horrores a Ana Luisa, hija de Licha, hermana de Paty, cuñada de Lorin y tía de Alicia.

Blanca y Chela me invitan a pasar el fin de semana con ellas en el campo. Las ilusas creen que yo puedo compensar en algo la nostalgia de sus quereres. No saben que también yo tiemblo ante la ausencia, que igual que a ellas -o más- a mí me carga el payaso cuando advierto ese vacío irrellenable de presencias. En fin, todos tenemos esa ilusión absurda de rodearnos con personas u objetos que nos hagan menos difícil la oquedad.

Cargué a Luna, a Bryan, la bicicleta, vino blanco, carne, taquitos al vapor, garras, gorras, y a mí misma -esto último fue lo más difícil-. Y allá vamos, hacia el deseo compartido de dejar dormida a la ciudad y despertarnos entre árboles, viento pío, música de río, río de vino y de cervezas... reparar la mirada y oscilarla entre fuego y estrellado firmamento, cantar y contarnos la vida.

Es extrañamente hermoso cuando uno decide dejar la amnesia y sumergirse en el mundo donde los recuerdos se completan, se complementan. Chela y yo nos dimos a repasar cuando aún no existían hijos, cuando el rugido de la vida era un concierto y no el cierto desconcierto en el que hoy se ha convertido... Veinte años pa´trás. Recordamos ese viaje en auto. Ella, Ana Luisa y yo, desde Cancún hasta Monterrey. ¡Qué viaje psicotrópico ni qué nada! Estábamos allí, creyendo tener toda una vida por delante, dobladas de la risa, odiándonos a ratos; "filosofando" -como si supiéramos-, escuchando el repetido cassette de Emmanuel -qué güeva-, pero felices, sintiéndonos las hiperchingonas del mundo.
Más de una semana que terminó muy cerca a nuestra muerte. Casi llegando, una llanta se tronó y si no hubiera sido por la pericia de Chela al conducir, nos hubiéramos matado. La velocidad nos proyectaba a 140 kms/hora.

Hoy, inevitablemente, pienso en los angelotes que tenemos. Creo que ya han de estar más "agüelos" que nosotras, cuasi en silla de aerolitos y tanques de oxígeno celestial... Pero aquí estamos, y los pobres cabrones, partiéndose su progenitora por cuidarnos.

En lo personal, a mí casi no me gusta echarme clavados al pasado, pero en esta ocasión, con la transparencia de Blanca -no pudieron sus apacitos escogerle un mejor nombre-, con su perro, Golón, a quien Bryan bautizó como "Gorrón" pues se les trepó a media noche en la cama y los babeó de pies a cabeza; con la sencillez y destreza humorística de Chela -ídem con Blanca-, con la cercanía de mis hijos -en un par de años no me acompañarán más-, con la presencia onírica, mágica, etérica de tía Licha; y con la visita "fantasmal" de mi señor padre, pude juntar algunos pedazos, sentirme, como hace mucho no lo hacía, en la Villa de los Reyes.
El regreso a la urbe fue triste. A pesar de que Chela se esforzaba por sacarme conversación, sabía que mi alma tardaría lo que ahora tarda por llegar. Tomé un trago de mi lista: Vivir mis últimos años fuera de esta tortuosa ciudad.

P.D. La de la foto es Chela.

viernes, marzo 10, 2006

ESTAR ALLÁ


Malena, mi amiga, al fin dio a luz a su novela "El fantasma del Foresta".
El martes pasado partió rumbo a Santiago para presentarla por primera vez allá. Qué ganas tan enormes de estar con ella ahora, compartiendo esos momentos tan intensos comparados sólo con el alumbramiento de un hijo.
Me vienen en tropel los tibios recuerdos de nuestra estancia en Chile, en noviembre pasado... Allá la cultura se vive desde otros linderos, pudiera decir que es más amable la forma en que acogen nuestro trabajo, el respeto, sobre todo hacia la literatura, el permiso de ser más libres y por lo tanto, más pasionales.

Ahora estoy escribiendo un libro de poemas en prosa gracias a una beca. Debo confesar que se me van las vísceras en cada línea. No es nada fácil hablar de un espejo, sobre todo cuando está empañado de denso vapor acumulado.

Sí, la realidad va venciendo poco a poco a los sueños. La tierra nos avisa que es a ella a quienes debemos volver tarde o temprano. Cada vez voy sintiendo más lodo en los zapatos. Pesan. En ocasiones demasiado. Mi mirada hoy está muy dentro, en sitios interiores que jamás imaginé existieran.

No avanzo. Cómo quisiera estar allá...

lunes, enero 23, 2006

FELIZ CUMPLEAÑOS, PATY!!!!


Que el Universo sea lo suficientemente generoso para que tu nuevo año de vida esté colmado de salud, éxitos, reconocimientos, diversión, viajes, paz, amor... y que ese talento que tienes para la literatura se vea incrementado al mil por ciento.
Te voy a extrañar, Paty querida, pero estoy segura que pronto nos veremos.
Cancún estará feliz de tenerte entre su gente!!!
Recibe mi montaña de cariño siempre.

miércoles, enero 18, 2006

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA


Este poema es de Edel Morales, gran poeta, cubano amigo.

TERCERA MIRADA A LA SICOLOGÍA DEL POEMA

Escojo palabras en la claridad del día.
Sé que es inútil —el resplandor, los claroscuros,
la más profunda sombra.

Quise un cuerpo limpio y fuerte.
Quise caminar por el país.
Quise decir lo que sabía y lo que soñaba.

Escojo pedazos de agua en la claridad del día
Sé que es inútil —mi inocencia, mi rabia,
mi tristeza de niño frente al acero de las armas.
Ustedes no conocerán la historia.

Yo quisiera estar sentado en el suelo de una casa,
con varias maravillas al alcance de la mano:
una bebida fresca y excitante, una música que ayude
a caminar por el país, el brazo izquierdo y suave
de una muchacha largamente conocida,
y las voces de mis nueve amigos más queridos y leales.
Yo quisiera que algún narrador contara por mí
las dos historias.

Salí a la calle, tuve un sitio, elegí mi voz.
Sé que es inútil —la rabia, la tristeza,
la inocencia de un niño frente al peso de la historia.

Pero estoy sentado en el suelo mientras el tiempo transcurre.
Miro pasar el resplandor, los claroscuros,
la más profunda sombra.
escojo palabras, pedazos de agua en la claridad del día.
Y escribo mi esperanza de que algún narrador
pueda contar la historia.

Y gozo decir: buenas noches. Y no olviden.

viernes, enero 13, 2006

jueves, enero 12, 2006

FELICES CUMPLEDÍAS

AÑOrándome

“El amor no se paga con el olvido, ni con el amor sólo; se paga reflejándolo, devolviendo –cada cual en lo suyo- la riqueza con que nos inundó. Lo mío es escribir.”

Antonio Gala

Hoy, hace 46 años, llegué a este planeta en una madrugada fría, poco después de haberse quebrado la noche en su mitad.
¿Cómo me siento? Añorada, respondo entre dos o tres suspiros.
Me extraño caminando a la escuela, bajo el alucinante sol que entonces no quemaba ni marcaba mi rostro; el trayecto lento de regreso, acompañada siempre por fieles amigas, comiendo tostadas con chile y coca cola sin temor a engordar pues estábamos como plumas húmedas, y las piernas se asemejaban a dos hebras colgando de la falda.

Sí, debo confesar que el sentimiento que prevalece por estos días es totalmente de extrañeza. Extrañeza por lo rara en que me veo día a día (me busco, me busco y no me encuentro), extrañeza porque extraño mi cabello pesado y abundante, mi cintura de avispa, el brillo de mis ojos, la firmeza de las carnes, lo aterciopelado de la piel; extrañeza de que ya nada me parezca extraño o sorprendente y sin embargo los miedos van a la alza.

Sin embargo, tengo mucho por qué estar agradecida. La gratitud es la memoria del corazón y mi corazón puede adormilarse, pero jamás olvida. Tengo un puñado de amigos fieles, que han permanecido a mi lado a pesar de tantos desvaríos y tantas ofensas. Tengo tres hijos a quienes les toqué como madre y que aún me abrazan y me dicen que me quieren. Tengo un compañero digno de mis sueños adolescentes, que camina junto a mí, me ve, me escucha y creo que me ama. Tengo cinco libros escritos y tres publicados contra todos los pronósticos. Tengo a mi padre, a quien casi no veo, pero que sé que me quiere a su manera; una hermana que lucha a brazo partido por sobrevivir y que es mi más grande espejo. Tengo una casa donde siempre hay ruido de vida: pájaros, música, tarareos, voces y gritos, carcajadas cuando vienen los amigos… Tengo dos familias muy distintas entre sí, pero que son el pegamento necesario para seguir adelante: Los Kullick´s y los Lackner´s. Tengo el credo de Dios Universo y de la magia que sostiene todos mis temblores. Tengo esta comezón de escribir que axialmente me salva de tanta locura interna y externa. Tengo la risa, tengo el llanto, tengo la suerte de seguir viajando y conocer lugares inimaginables. Tengo los sueños que me dictan el estado de mi alma, sus deseos escondidos, las respuestas a tantas preguntas… Tengo mis preciados silencios donde recuerdo y reflexiono, donde el canto interno me cubre en su espiral. Tengo, tengo. Es tanto lo que la vida me ha dado, incluyendo los golpes, traducidos en aprendizajes y experiencias, para valorar lo que realmente importa y lo que está destinado para mí.

Sí, es verdad, el tiempo va cobrando una vertiginosa velocidad, ya casi el día se constriñe y se ha convertido en la mitad de uno de aquellos días de la infancia. Y yo no he querido dejar pasar éste para dictarle, en blanco y negro, al universo, el montón de cosas por las cuales estoy inmensamente agradecida.

Feliz cumpleaños, mía amiga, felices cumpledías!!!!

miércoles, enero 04, 2006

LUNA LUNERA CASCABELERA

CUENTO DE MI LUNA

Había una vez un niño que se llamaba Pero. A este niño no le gustaba para nada su nombre, así que fue con el mago de las palabras para pedirle que se lo cambiara.
El mago le dijo que sería muy difícil, pero que lo intentaría con una fórmula: mezclaría todas las letras de su nombre y le daría uno nuevo.
Así lo hizo el mago, sin embargo Pero se quedó muy triste con el resultado pues su nuevo nombre quedó Peor.

viernes, diciembre 16, 2005

barcaza triste

POEMAS DE OTROS

Este poema lo encontré en la página de mi amigo Alejandro Lavquén (http://lavquen.tripod.cl/) Pertenece al autor Rolando Cárdenas, chileno, cuyas cenizas fueron recientemente devueltas a su tierra, Punta Arenas, en la Patagonia.

BUSQUEDA

A veces es bueno abandonarse al propio olvido
como si el saber sonreír
fuera más fácil que morder una fruta.
Ir por las calles perfectamente solo,
sin más compañía que nuestra cotidiana tristeza y nuestros pasos,
amando una vez más la sencillez del aire
de la manera como se recuerda la infancia,
o ese otro tiempo pulverizado
cuando se buscaban las primeras estrellas en las charcas.
Es bueno sentarse entre amigos y vasos
a observar como todos abandonan algo suyo
en la música que los impulsa y transforma en seres sin huesos,
mientras la noche trepa por los muros
buscando también dónde esconder su espera,
y después salir hacia el alba
con un poco más para alimentar futuras soledades.
Es bueno comprender que estamos hechos de recuerdos,
un poco de tiempo que crece sin escucharnos
y de muchas cosas que no comprendemos.
A veces es bueno detenerse a contemplar la hoja que cae
cuando la palabra primavera
no es lo que nosotros quisiéramos que sea.

domingo, diciembre 04, 2005

Chiloé

ANAFORISMOS II (Continuación)

Ahora que han dejado la salvación del mundo en nuestras manos, ya no hay tiempo ni para preguntas.

El premio de escribir es poderse perdonar anticipadamente; y el castigo es reconocerse publicado.

Yo me morí hace tiempo, lo que pasa es que me tengo tanta lástima que no me atrevo a decírmelo.

Mi amor te mantendrá joven.

Un poeta debe ser capaz de temblar con el anuncio de una luz, doblarse ante la luz misma, saberse esconder tras la palabra luz, y aún así brillar.

Creo en mi oficio de crear. Creo el artificio de creer.

Hay una sola vocación verdadera: el sendero del espíritu.

Aun reparado lo quebrado, la fisura permanece.

Donde tu palabra quepa, donde pueda germinar, jamás encontrarás indiferencia.

La muerte es todo aquello que me vive.

Mira la hierba que respira y vive a pesar de ti.

Vive la noche, que el día te vive, se hace cargo.

Yo te perdono por haberme perdonado.

Dicen que Dios tuvo que estar borracho cuando me trajo al mundo. Y yo contesto honestamente: la borracha tuve que haber sido yo cuando pedí venir.

Mirémonos a los ojos, que de nuestros corazones yo me hago cargo.

Si no voy a morir por ti, entonces vivo tu muerte en mí.

La cantidad y frecuencia de las lágrimas del árbol determina la longitud y grosor de sus raíces.

He perdido la cordura intentando perder la gordura.

La jaula ha heredado la algarabía de mis sueños. Los pájaros que puse adentro, no.

Ámbar es mi alma, canela mi madera. Roca es mi esperanza y cenizas son mis fuerzas.

Me has dejado un gusto a sangre en la memoria. Y en la sangre, tu memoria.

jueves, diciembre 01, 2005


Entre peces... Posted by Picasa

miércoles, noviembre 30, 2005

ANAFORISMOS II

Me gusta describir el amor porque me encanta deshacer todo lo que no conozco.

Si existe un corazón leal y fiel, quisiera verlo para ofrecerle en mis brazos un descanso.

El golpe de tu despedida me dolió como si estuviese todavía viva.

El amor es una acequia de deseos reventados.

El único mérito que puedo otorgarle a mis amantes es haberme despreciado. Sin ellos saberlo, han hecho de mí una verdadera yo.

Sigo desafiando a la felicidad. Sólo para saber que existe, lloro de vez en cuando.

La felicidad sólo se construye con la vacuidad de la esperanza.

Si me hubiera limitado a decir lo que siento y no lo que pienso, mi razón no anduviera secando el corazón de tantos.

El amor es un lago de deseos desunidos, pero el desamor... ¡Ah!, el desamor es otra cosa...

La soledad es el horno donde se cuece el más sabio de los panes.

Después de tu beso, la fruta me sabe a sangre.

Mis eternos deseos de morirme... frágilmente bien cuidados.

Cuando mis venas y arterias confabulan con el pensamiento y bajo la piel galopan, es hora. Es el tiempo de que los bosques entramados en la oscuridad, las selvas húmedas y los pálidos desiertos de mi vida se tomen de la mano y digan: Anda y vive.

Aspiro tanto a saber el cómo sí, pues demasiado sé del cómo no.

La tormenta del pensamiento es tan sólo el vapor de un sueño.

Poco saben de mí quienes aún no me inventan: soy la sal del azúcar, soy el licor del abstemio, soy el agua del fuego. Placer del transitorio y espina del que se queda.

La soledad es un regalo, pero todo regalo tuvo alguna vez un precio.

La palabra tiempo no alcanza a rozar siquiera el concepto del misterio. El tiempo no debió haber tenido nombre.

Juzga a quién habla, y te dirás quién eres.

El viento de tu evocación aparta mis ramas. Y yo, diminuta, beso el cielo.

Me confronto, si acaso, con aquello que causé; casi nunca con lo que provoco o exacerbo. Es mucho lo que tengo que considerar.... Perdería la mitad de mi vida en ello.

He logrado comprender el juego: Dejar de desear no es bastante. Ahora debo renunciar a lo aprendido.

De tanto quererme ver ya hasta hablo a ciegas.

El universo ha tomado una velocidad suntuosa. El pronto ayer, como una preciada antigüedad, se cotiza elevado en la bolsa del tiempo. Ya hasta los alacranes han perdido su veneno.

Hoy fue uno de esos venturosos días en los que abrigo decir: pudo haber sido peor.

Estoy creándome de puras muertes por olvido.

He tratado de cumplir con los rituales de la vida. ¿Por qué entonces no me es permitido cumplir ahora con los de la muerte?

El desaliento de la luna nueva me conforma.

Sóplame la vida porque yo no me la sé.

Es cierto que Dios no me hace en este mundo. Me deshace.

Dichosos aquellos que no saben definir al Universo, pues de ellos ha de ser su dimensión completa.

Tengo el desastroso hábito de sentir en demasía.

El amor no sirve para nada. Si acaso para seguir viviendo.

Yo sólo quería saber a qué sabías. Ahora vengo a saber que me embriagué con tu tristeza.

Mi alma es tan delgada como el ala transparente de la mariposa. Tiene miedo, incluso, de un tibio soplo de felicidad.

Me habita la fútil inocencia de una niña que enseña a hablar a su perro.

Sería bueno perder el alma sólo para encontrarla meses después y decirle: ¡De lo que te has perdido, loca!

Maldita madurez que nos impides ser.

Yo no sé leer cuentos, sólo leo corazones.

La única desgracia de atender a la intuición es la intuición de estar equivocados.

El mar es uno para todos. Su misterio y seducción radica en que es capaz de contestarle a cada uno con su propia voz.

El signo de infinito tiene un nudo inescrutable.

Pero las calles son adentro, y adentro sólo transitan los que ya son viejos.

viernes, noviembre 18, 2005

La hermosa Gladys en el depa de Malena

Alejandro, Malena y yo en Valparaíso

La Múzquiz y yo camino a la isla de Chiloé

Robledo, Malena y yo en la Feria del libro

EL RETORNO

"No me voy de esta ciudad con la resignación de los visitantes en tránsito. Me dejo atar fascinado por ella a los recuerdos del presente."
Enrique Lihn

No puedo decir "al fin he regresado". Pudiera quizá aventar las palabras desganadas de "al principio he vuelto".
Chile es un país que me dejó marcada. No soy la misma. Aunque quisiera. Si Oaxaca me estrujó en su magia de colores, si ahí me sentí flotar, Chile me cubrió de verde, me dolió el pecho de tanta belleza incontenible, me arrancó un grave trozo de mi yo.
En ese país de poetas todo es vasto: el amor de su gente, la comida, el vino, los bosques, volcanes, lagos, ríos y... el mar.
Conocí a muchas personas, pero tres de ellas se hicieron mis amigos, no de viaje, sino de vida.
Gladys, a quien ya conocía brevemente aquí en Monterrey, es una mamushka de 70 años, pequeña, hiperactiva, amorosa a más no poder (y yo con esta ingrata cojera del corazón) que me hablaba de todo, me mostraba lo exterior y lo interior con igual intensidad; hablaba y hablaba como yo hubiese querido que hiciera mi madre.
Alejandro, amable personaje digno de los diarios de viaje de Marco Polo. Él se tomó dos días de su apretada agenda para llevarnos a Valparaíso y a Viña del Mar donde no sólo nos mostró los lugares turísticos, sino que nos llevó de la mano y del alma por rincones muy suyos, muy íntimos que quiso regalarnos. Ya en Santiago, departimos encendidas conversaciones entre choritos, fresas, cerezas, pan y vino, guitarras, la voz de Vero, preciosa, risas... hartas y estrepitosas risas; total, como dice Galeano, que ahí estábamos queriéndonos hasta altas horas de la madrugada.
Y Robledo, el señor de los loros, ahh... toda una amalgama de cariño, ternura, camaradería, humor sumamente fino e inteligente, búsqueda interna en sus andares y en los otros. Igualmente hiperactivo como Gladys, sólo que con 28 años menos, así que ya se imaginarán: él nos cuidaba hasta dormirnos y él nos levantaba con esa voz radial que hoy extraño tanto. Pareciera a simple vista que es un ser desparpajado, sin embargo, su mente, eterna y rápida viajera, se conecta impresionantemente con esa sensibilidad que le brota desde la mirada, para de pronto dictarme toda una cátedra sobre mi vida. Eduardo ya forma una parte importante de mi historia, de la amistad que yo valoro tanto y tan profundamente.
Y bueno, es demasiado lo que traigo en mi equipaje cardiovascular de Chile, que me tomará muchos textos plasmarlo aquí. Por lo pronto, amigos, aquí les dejo esto esperando irme completando poco a poco pues ahora, en este momento, los ojos me escuecen de sólo estarlo intentando....

P.D. Malena, Chemo, amigotes: fueron para mí pilares que con su amor, ternura y risas sostuvieron aquellos cimientos que temblaban a cada rato. Los amo.

viernes, octubre 28, 2005

CUANDO PA CHILE ME VOY...

Ayer intenté partir hacia Santiago. Digo intenté pues me fui al aeropuerto, bien ganosa la vieja, y nada, que el vuelo estaba cancelado por mal tiempo (en Santiago). Chinelas!!! "Di modo". Frustración en cabalgata con duración de cuatro horas, aplastada en una butaca, con mi roperto de ruedas que no me dejaba mover más allá de un metro. Hasta que llegó Malena (ella sí se pudo ir, volaba con Aeroméxico) y me regresé a casa con su chofer.
Espero poder hoy sí tomar el vuelo y estar mañana temprano en esa ciudad que tantos deseos tengo por conocer.
Estoy leyendo la biografía de Víctor Jara y cada vez siento más deseos de conocer a fondo la historia de ese pueblo. Lo que más me ha gustado de Víctor son sus cartas. Vaya si este hombre escribía hermosas cartas...
Bueno, querido diario, voy a sacar la mitad de mi ropa de la maleta (que pesaba como muerto) pues tantos años y aún no me acostumbro a viajar ligera de equipaje.
Extrañaré a mis hijos, a mi compañero, a mis amigos, a mi rancho, pero sé que volveré con muchas historias que contarles y cantarles.
Hasta la vista, baby!!!!

jueves, octubre 20, 2005

RETRATO DE ANNA

En el fondo, a la manera de Bosch , merodea un fauna fantástica, entre otra fieras imaginarias sobresale un gato: es una bestia que nació adulta, como un Lao-Tze felino recién salido de un huevo de avestruz. Hay también un cuervo y una paloma: el primero aletea para mantener el equilibrio en la rama de un manzano que desnudó el otoño, y no se sabe si una de sus alas es ala o parte del cabello de la mujer: la figura principal del cuadro. La paloma, no es la Noé, no es Semíramis, no es el Espíritu Santo; su pico sangra, su zureo conmueve hasta los espantapájaros, y viéndola con lupa más que paloma es llanto, es una manera de disimular las lágrimas de la retratada que cuando le preguntan cómo se llama, responde: Hija de mi hija, Arena, Espuma, Corazón de cactus.

La mujer del cuadro tiene cuello de cisne, si la estuviera dibujando Modigliani de seguro colocaría en él un discreto collar azul turquesa, parecido al de Lolotte: su célebre modelo. Ella está sentada en una silla de mimbre; su desnudez es casi completa: sólo la cubre un pañuelo sobre su regazo como si fuera una hoja de parra impuesta por la moral judeocristiana, como adiós en reposo cansado de agitarse cada tarde en despedidas a un vapor donde viaja la abuela muerta de la dueña de la prenda; a la diestra de ésta, bosteza un cocodrilo y aunque muestra sus poderosos dientes, no hace nada, es dócil como galgo postrado a los pies de una terrateniente rusa. Hay un instante donde Pandora amenaza con abrir la caja de sus demonios, después llega una penumbra que fluye como niebla maligna y el cuervo aprovecha la oscuridad para atacar a la dama: ella débil resiste la agresión del pajarraco como si en vez de mujer fuera un canario expuesto a los peligros nocturnos porque su carcelera olvido tapar la jaula, y así de esa manera terminan por diluirse las imágenes y el cuadro queda como boca de lobo, pero antes de que los labios de la mujer se hagan viento, ella alcanza a decirnos:
La tarde, la tarde es demasiado: pronto crecí y ya era tarde.
Cuando el llanto apareció como camino, sólo era un seco río:
me hice piedra sin mojarme.


Los noticias sobre la vida de la mujer sentada en la silla de mimbre son extrañas: Sé que se llama Anna, con doble ene; los chismosos divulgan que, para disminuir el rigor de las santas aguas mormonas que la ahogan en culpas desde la infancia, frecuenta un bar que se llama Reforma, que ahí con otros fieles de la secta: Los Olvidistas del Sexto Día, cada viernes , como si el vodka o el ron fueran aguas del Leteo, se reúnen dispuestos a provocar la amnesia, y sus remordimientos y traumas se vaporizan entre tríos de guitarras románticas, clientes con jorobas producidas por la tristeza y parejas bebiendo jarras de una cerveza oscura que las hace cagarse de risa.
Sí, de esa mujer se dicen muchas cosas: que escribe odas a su almohada, epístolas al Deseo, que cree destruirse cuando se ama así misma, que naufraga en un mar que cabe en el cuenco de sus manos. Por éstos y otros rumores semejantes, los custodios de la seriedad la acusan de lunática, pero ella misma es quien propaga la semilla de esa maledicencia porque acostumbra a develar el clamor de su entraña en versos, y aunque los promotores artísticos de la localidad no la tienen entre sus favoritos y las editoriales rechazan caprichosamente sus proyectos, sus confesiones se divulgan, su verdad interior va quedando a la vista de todos y no faltan ignorantes que le recomiendan frenar la tempestad y el ímpetu dictado por su sangre para que su trabajo lírico se ajuste a consignas impuestos por los amantes de una belleza esclerósica.

Recientemente logré conseguir una de sus obras: Las palabras no nacidas, un poemario publicado en el siglo anterior, y bajo el influjo de ese lenguaje procedente del limbo, tracé el retrato antes descrito y aunque sé que al describirlo no cumplo con mi tarea de esta noche, en lugar de un discurso plagado de inexistentes virtudes, fue lo meno rudo que pude ofrecerles. Acaso mi visión sin perspectiva nada aclara sobre el quehacer artístico de Anna y tal vez terminé por defraudarlos. Si es así, olviden lo antes dicho y véanme como si fuera un arlequín giboso que se despide interpretando un fado que los paisanos de Sá-Carneiro utilizan para descongelar los corazones, y con sus palpitares, ya motivado, dejo disponible el escenario a la estrella de este evento, y no dudo que cuando escuchen de viva voz sus versos, como yo, van a opinar que no hay necesidad de aburrirse con intermediarios, que la poesía de Anna Kullick habla por sí sola, porque es diáfana y fluye como el cantar de los remansos.
Gracias. guillermo meléndez

jueves, octubre 13, 2005

MUCHAS FELICIDADES, AMIGA!!!

Un día como hoy, 13 de octubre, apenas hace algunos añitos, nace en esta ciudad de las montañas Malena Múzquiz, poeta, autora de canciones, novelista, artista en todo el sentido de la palabra. Pero más que una mujer hiper-creadora, Malena ha sabido regalarnos su visión tan particular del mundo, su oído y su hombro siempre que la hemos necesitado.
Quiero decirle que mis deseos son enormes por que en su vida permanezca esa luz brillante que la envuelve, esa risa y sensibilidad que comparte día a día con todos nosotros, sus amigos.
Te quiero, Amiga, qué Dios siempre sople a tu favor.
Feliz, pero hartamente feliz cumpleaños.

lunes, octubre 10, 2005

TORMENTA


“I´ve seen the light, and
I´ve seen the flame…”
Neil Diamond



Líneas que atraviesan cielos
rayos que los parten…
Los relámpagos son menos bellos
pero más intensos
me dije

Fisura luminosa el rayo
marca que rompe quema y nos esfuma
con tan sólo verlo
lumbre en estallido
trueno de huesos
al estarlos comprimiendo en una realidad cualquiera

Un relámpago es lumínico silencio
lejano en vasta oscuridad
investido de peligro humilde
relámpago confusa confesión
relámpago deseo destripado
re-lám-pa-go
palabra atropellada

Rayo que grita y desaparece
verdad que estruja la caja de tu pecho
Algo muere cuando se nos raja el cielo
el rayo nace para morir matando

Prólogo
de la furia del Señor
relámpago
estirar mirada en vertical
bajar la guardia
ver y completar la universal belleza

El relámpago no hiere más allá
que abrirte el corazón de ojos


II

Pero el rayo
(rayo del que nunca me hablarás)
río cruel de muerte...

Ese
que en dos o más nos ha partido
y que nos dejó tan solos
tan desiertos
con el vaho humilde y silencioso
de un relámpago.

viernes, octubre 07, 2005

LOS JUEVES EN EL PARAÍSO

Dicen, quienes han viajado mucho, que en cada pueblo de este planeta existe un cinema llamado Paraíso. No lo sé, quizá tengan razón. Yo sólo sé de uno, en mi pueblo -desde entonces ya ciudad-: El Cine Paraíso.

La verdad es que éste era sólo una pequeña sala con aproximadamente cincuenta butacas de lámina, destartaladas. Eso sí, tenía una taquilla, y en el “lobby” una deprimente dulcería donde se ofrecían palomitas correosas en bolsitas de papel estrasa, malvaviscos rancios y mini vasos encerados con pepsi caliente. A mí esto no me importaba pues la abuela se encargaba de llenarnos los bolsillos con sangüichitos aplastados, huevos duros y alguna que otra galletita. Lo difícil era, en verano, conseguir una bebida fresca, pues por aquellos tiempos nada había de toda esta interminable colección de la que ahora gozamos: aguas, jugos, refrescos hidratantes… en latas, en plástico, en cartón.

Mis escasos ocho años se alborotaban cada jueves en que el abuelo Ernesto, invariablemente, nos llevaba al Cine Paraíso. Debíamos caminar seis o siete largas cuadras, pero yo no me cansaba, sí el abuelo, pues debía soportar su peso enorme de 160 kilos. Recuerdo que en cada media cuadra, teníamos que esperarlo a que agarrara aire. Mientras, porque esto le tomaba más de quince minutos, nosotras (mi hermana y yo), nos sentábamos en el filo de la acera para ver pasar a las hormigas con sus cargamentos: un trozo de hoja, media lombriz, el ala de algún insecto… Así que, si la función daba comienzo a las cinco p.m., había que salir de casa justo después de comer.
Cuando el abuelo lograba “reponerse” para recorrer el siguiente tramo, nos levantábamos felices y tomábamos sus manos para continuar. Sus manos eran grandes, blancas y mullidas, repletas de pecas. A mí me gustaba tomarle de su curvo meñique y observar esa imagen: el enlace y contraste en tamaños, colores y texturas. Creo que ésas fueron las primeras veces en que deseé fotografiar.

Los jueves eran los días que al abuelo le gustaba ir al cine porque era el único día en la semana en que proyectaban filmes extranjeros. Sobra decir que a la sala le sobraban bastantes lugares, es más, hubo muchas ocasiones en que sólo estábamos ahí nosotros. Claro que mi hermana y yo entendíamos un carajo de aquellos idiomas: alemán, chino, japonés, inglés, etc. Además, la mayoría de las películas no contaban con subtítulos, quizá por esto sólo cobraban cincuenta centavos a los adultos y veinticinco a los niños, el equivalente a una tarifa de viaje en camión urbano. Sin embargo, yo no prestaba atención a las palabras. Yo dictaba todo el diálogo adentro a través de las imágenes: los besos, las masacres, la lluvia, llantos, abrazos, nacimientos, música… eso, la música lograba darme casi todo el panorama.

Gozaba estar ahí, en ese pequeño recinto oscuro, con diminutas luminarias semejando estrellas en el cielo, creyéndome princesa de cuento ruso en un concierto. Ahora sé que los jueves en el paraíso eran tan esperados como navidades semanales.

El Cine Paraíso estaba en una colonia, del mismo nombre, colindante a la nuestra: la “Buenos Aires”. Quien no fuera feliz con esos nombres encapsulándole la existencia, no sé, tendría que ser un malviajado establecido en el reino subterráneo de la insensibilidad.

Nota: Ahora, con su tristeza a cuestas, el Paraíso es una vulcanizadora y un remedo de taller mecánico.

lunes, octubre 03, 2005

COMO A LA TIERRA

Desde la ira iridiscente
el alcohol que arde y apacigua
hasta los versos que amables dañan
todos los venenos
todos los antídotos
han tocado esta mordida

Por ella siguen transcurriendo
el respiro de unos nardos
que tienen permiso de pecar
la peligrosa redondez de un océano
el nacimiento de tifones y su amenaza de acabarme

Mi herida ha hospedado
rojas dulces y húmedas manzanas
cantos callados de bocas imposibles
el estrépito de blancos lirios
que la hacen supurar de nostálgicos infiernos

Como a la tierra
cortada con la espada ardiente de negros agujeros
la sal de más de un llanto le ha quemado
frívolos vientos en ocasiones la adormecen
entonces creo se ha cerrado

Con el desbordamiento de su sangre
ha incendiado reinos de miradas
y la lluvia pertinaz de amargos tréboles
despejó un viejo camino
haciéndome doblar temblando
en esta equivocada y necesaria esquina.