No sólo de poemas vive mi blog. Ésta es una de mis canciones favoritas.
ACUÉRDATE DE ABRIL
(Por Amaury Pérez)
Acuérdate de abril, recuerda
la limpia palidez de sus mañanas
no sea que el invierno vuelva
y el frío te desgarre el alma
Acuérdate de abril, recuerda
la luz, pero la luz más clara
la que el beso más mío deja
donde la boca más lejana
Acuérdate de mí si abril te llega
tendida, amada, fiel y en otros brazos
acuérdate de mí si abril volviera
con nuevo traje y nuevos lazos
Acuérdate de mí cuando el otoño
le dé paso a la primavera
acuérdate de mí si el pensamiento
te libra del amor que te sujeta
Acuérdate de abril, recuerda
mi voz cantando a tu sonrisa
acuérdate de abril que no se aleja
si hay más congoja y menos prisa
Acuérdate de abril, recuerda
mi andar sobre tu piel, descalzo
acuérdate de abril, recuerda
mi gesto en el primer abrazo
Acuérdate de mí si te sorprende
el viento que otro abril trajera
acuérdate de mí si nunca sientes
un beso que a tu amor convenza
Acuérdate de mí, no me abandones
tan solo que este abril me desespera
no olvides que el amor vuela de noche
y anida en otro abril
cualquiera.
Los humedales son pequeños oasis en el desierto, milagros terreacuáticos donde se gestan universos tangibles e intangibles, grandes y pequeños, creíbles o increíbles...
viernes, septiembre 23, 2005
miércoles, septiembre 21, 2005
CONFIESO
Regreso de la ausencia de ti
del misterio que desarticula
hasta el último vórtice de mis arterias
Retorno a veces
para decirle a este mundo
a ti
que me duele no haber estado
(siempre ocupada en el intento de ser)
que ninguna de mis lágrimas
tuvo la libertad de la caída
(siempre colgando de un quizá)
que jamás quedó en mi pecho
abrazo alguno como el tuyo
que nunca como ahora
pude tanto detestar amaneceres
Mi porvenir
no fue otra cosa que el silencio
y en cualquier silencio observo mi pasado
No estoy vieja
aunque anido en mi sonrisa a todos mis ancestros
no soy joven
pero a diario hablo con el sol
me acuesto con él (le miento)
le soy infiel:
me levanto con la luna
Desprecio cualquier fogosidad
me deshace lo poco que de agua queda
hasta el llanto me convierte en polvo
para quedarme al fin
debajo de calientes piedras
Nada pude transformar
sin ese hálito de inocencia
ningún surco que mis ojos habitaron
quedó sin sueño
En el vapor del deseo
en el agua de la boca
el fuego danzó con fiera pasión
Puedo estar en paz
la vida
al fin y al cabo
ha cumplido en mí su condena.
del misterio que desarticula
hasta el último vórtice de mis arterias
Retorno a veces
para decirle a este mundo
a ti
que me duele no haber estado
(siempre ocupada en el intento de ser)
que ninguna de mis lágrimas
tuvo la libertad de la caída
(siempre colgando de un quizá)
que jamás quedó en mi pecho
abrazo alguno como el tuyo
que nunca como ahora
pude tanto detestar amaneceres
Mi porvenir
no fue otra cosa que el silencio
y en cualquier silencio observo mi pasado
No estoy vieja
aunque anido en mi sonrisa a todos mis ancestros
no soy joven
pero a diario hablo con el sol
me acuesto con él (le miento)
le soy infiel:
me levanto con la luna
Desprecio cualquier fogosidad
me deshace lo poco que de agua queda
hasta el llanto me convierte en polvo
para quedarme al fin
debajo de calientes piedras
Nada pude transformar
sin ese hálito de inocencia
ningún surco que mis ojos habitaron
quedó sin sueño
En el vapor del deseo
en el agua de la boca
el fuego danzó con fiera pasión
Puedo estar en paz
la vida
al fin y al cabo
ha cumplido en mí su condena.
lunes, septiembre 19, 2005
INVOCO LA LÁGRIMA

"Pero el flagelo imprime su sentencia, donde resguarda el impostor su miedo."
Javier España
Vivo en un desorden yo que nunca. Tengo cuatromildoscientasveintiún cosas en esta cabeza y cada vez que intento acomodarlas, al menos unas cuatro o cinco, parece resultar peor: brincan y parecen multiplicarse las muy ingratas.
No me preparé para el desorden, no me anticipé. Siempre viví pensando que el orden habría de regir mi vida.
Es tan enorme este pantano en la mía testa, que hasta hoy me percaté que no le ha dejado espacio a las lágrimas, a aquél derrame salino que tanto añoro, el que me hacía palpar mi humanidad, el que la volvía tangible, aquél que me hacía visible para mí. Yo podía tocarme tras el llanto...
Tengo tanto tiempo de no llorar... Hoy sentí la emoción al ver a un anciano vendedor de paletas, sentado en la banqueta, leyendo un libro. ¿Y las lágrimas? No acudieron aunque todos mis ojos ardieron como el sol que quemaba al pobre viejo. ¿Se habrán ido del todo? ¿Para siempre?
A mi abuela Margarita, en sus últimos quince años, había que comprarle lágrimas artificiales. Lo contrario de mi abuela Anita; a ella debimos haberle comprado un deshidratante lagrimal. Lloraba siempre la hermosa Ana María...
Añoro mi llanto. En este momento de escribir la frase me vienen inmensas ganas de llorar, pero creo que ya mis ojos están dormidos, o muertos; ya no le transmiten al corazón la exacta emoción que sostenían. ¿Les pasará esto a quienes estamos a punto de caernos del árbol? Quién sabe... Yo he visto llorar a tanta gente "grande", así nada más, porque recordaron algo, porque escucharon el mar o un canario, vieron pasar una golondrina, un racimo de palabras, aún por el simple hecho de haberme visto.
miércoles, septiembre 14, 2005
LA CASA DE MI PADRE

"La única poesía que puedo concretar es la expresión de mi suceder anímico"
Alejandra Pizarnik
Mi padre tiene una casa sola
habitada por una larga mesa platos vasos y cucharas
Sólo eso
además de una alberca desinflada
que nadie puede jamás llenar
A solas él conoce esa casa y sus razones:
la puerta sin llave
el baño sin puerta
el jardín sin plantas
y la honorable montaña que la guarda y la custodia
A veces padre invita hijos y nietos
para nutrirlos con comida
poder así colmar su larga mesa
y abrazarlos con sus ojos desde lejos
Ayer
cuando le obsequié el recuerdo
del árbol que juntos plantamos en casa de los abuelos
sin querer me sostuvo en su mirada
Más tarde
cuando regó con agua a mi hija
(como si fuera una plantita)
pude verme niña en su pasado
encima de sus piernas
protegida
La casa está lejos y vacía
y mi padre clama por esa mentirosa soledad
lo sé
a pesar de su esfuerzo enorme
de llenarla con nosotros
Pero él no está vacío
de lejos también esto lo sé
A mi padre lo colma un pueblo lleno de historias
de presencias
de frondosas remembranzas en imágenes y aromas
Aunque ahí
nadie
podremos jamás entrar.
viernes, septiembre 09, 2005
UN MILAGRO
Estoy en un ciber café pues este vicio internético me rebasa. Termino de leer un correo electrónico-de esas cadenas que te ofrecen un milagro-: "si usted lo envía a diez o más personas, el teléfono sonará en un momento con una agradable sorpresa". Me gana esta terca inocencia y decido enviarlo.
En unos minutos suena mi cel. Es mi hija Luna y su voz cascada de brillantes: "¡Mami, no lo puedo creer, sucedió un milagro en el jardín! ¡¡¡Le ha salido un diente de león!!!
martes, agosto 30, 2005
EL VIEJO LATIDO QUE ME AGUARDA

Es un idioma
una melodía
olor de melón a mediodía
una rima que arrima al sordo
es flor pequeña callada
que crece entre la nada
Grave melancolía
que constriñe el subeybaja de las nubes
que conserva en su vientre la pausa prolongada
y tiene en su música
cadencias de tristeza acitronada
Escucho su voz
y voy a esos párpados que bailan sin moverse
Estática le pido que me aguarde
no tardaré mucho
sólo los latidos suficientes
para poderme recordar:
saber decir de nuevo que amo.
jueves, agosto 25, 2005
ENAMORARME

Para Zaira y su Vaquero
Llevo ya dos años de estar deseando enamorarme, de una flor, de un perro, de una canción, cualquier cosa (no importa que no se mueva). Hubo un año entero en que permanecí sujeta a ese estado mágico. Ayer lo recordé.
Mis oídos zumbaban y me sudaban los ojos al pasar cerca de él. A veces, cuando la manía estaba a mi favor, osaba esconderme en la esquina de enfrente para espiarlo. Sí, era hermoso, altísimo, corpulento pero grácil, piel de bronce, melena abundante y desparpajada en la que bien podían anidar miles de pájaros... y esa mirada, ¡ah!, esa mirada siempre en alto como buscando extirparle al cielo más luz de la que ya él podía contener.
Día tras día me invitaba a abrazarle, y yo,día a día, me obligaba a decir: quizá mañana.
Así, entre sueños verdes enamorados, entre saltos cardiovasculares, frente a miradas resplandecientes, los días fueron echándose al pasado hasta que una tarde de septiembre, justo cuando el otoño comenzaba a dar señales, no lo vi más.
Bajé del auto y caminé hacia donde siempre estuvo. Las piernas se me doblaron y caí de rodillas, sólo para quedarme ahí, contemplando sus raíces secas y amontonadas.
martes, agosto 23, 2005
MUJER EN SU VENTANA
Ella está sumergida en su ventana,
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente
inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus
angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos,
como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y humo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
- ¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen
preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los
paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su
ventana,
la simple arquitectura de la sombra aislada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio,
un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.
Olga Orozco
contemplando las brasas del anochecer, posible todavía.
Todo fue consumado en su destino, definitivamente
inalterable desde ahora
como el mar en un cuadro,
y sin embargo el cielo continúa pasando con sus
angelicales procesiones.
Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste;
allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos,
como si nada,
y alguien en cualquier parte levantará su casa
sobre el polvo y humo de otra casa.
Inhóspito este mundo.
Áspero este lugar de nunca más.
Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche
- ¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-,
pero nadie lo ha visto, nadie sabe,
ni el que se va creyendo que de los lazos rotos nacen
preciosas alas,
los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura,
aunque cada pisada clausure con un sello todos los
paraísos prometidos.
Ella oyó en cada paso la condena.
Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su
ventana,
la simple arquitectura de la sombra aislada en su piel,
como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio,
un adiós,
hubieran sido el verdadero límite,
el abismo final entre una mujer y un hombre.
Olga Orozco
martes, agosto 09, 2005
MañAnna
miércoles, agosto 03, 2005
POEMA NUESTRO DE CADA DÍA
PERDÓN
No pienso pedir
humildemente perdón a ningún cura
encerrado en una caja estrecha
color marrón oscuro
en gracia construida
por un atormentado.
No pienso desahogarme
en vosotros
presumiendo siempre
de camas vacías
ni esconder tampoco
mi vergüenza herida
bajo tus plumas,
tú que nunca te perdiste una seducción.
Pero a mis vecinos, a mis dioses,
al poder del sol,
a los seres que herí,
al dolor que hay en mí,
a ese hombre que esconden los hábitos
y a mi espejo roto,
a ellos sí, pediré perdón.
Pearse Hutchinson
No pienso pedir
humildemente perdón a ningún cura
encerrado en una caja estrecha
color marrón oscuro
en gracia construida
por un atormentado.
No pienso desahogarme
en vosotros
presumiendo siempre
de camas vacías
ni esconder tampoco
mi vergüenza herida
bajo tus plumas,
tú que nunca te perdiste una seducción.
Pero a mis vecinos, a mis dioses,
al poder del sol,
a los seres que herí,
al dolor que hay en mí,
a ese hombre que esconden los hábitos
y a mi espejo roto,
a ellos sí, pediré perdón.
Pearse Hutchinson
martes, agosto 02, 2005
EL CORAZÓN ENTRE ARRECIFES
El alma no regresa aún a este desatornillado cuerpo. No quiere la muy infame. Andará bajo esos altísimos laureles de Oaxaca, columpiándose, frotando su melena alborotada en esas ramas milenarias... Al desplome de la tarde irá a sentarse al zócalo, se beberá un mezcal, o dos, con esos limones gordos sabor a mango, escarchados con sal de gusanito. Por la noche se encaminará a La Parroquia, bar donde le cantan lo que pida y le ruegan que se quede. Sí, eso ha de ser. Aquel joven trovador con voz de campanario la tiene secuestrada.
Méndiga, altamente traicionera, ya regrésate, le digo, no me dejes fuera al corazón golpeándose contra arrecifes, intentando pisar de nuevo esta inamovible tierra...
Méndiga, altamente traicionera, ya regrésate, le digo, no me dejes fuera al corazón golpeándose contra arrecifes, intentando pisar de nuevo esta inamovible tierra...
miércoles, julio 20, 2005
martes, julio 19, 2005
NOCHE DE HURACÁN
Son las doce. Treinta minutos después de un largo mediodía. Me revientan las horas, pero más los minutos. Llego a casa y advierto que sólo me esperan tres actividades: leer, escribir, o coser. Mi marido ha partido hacia lo novivido. (Qué hermoso verso, pero no es verdad). No, se ha ido en un viaje de trabajo. Yo no sé qué hacer con tantas horas. A veces me faltan, a veces me sobran... Enciendo un cigarro, me sirvo un vaso rebosante de hielo y agua, y marco el número de mi comadre More, mi amiga, a quien no veo ni escucho desde hace dos semanas. Nadie contesta.
Sigo intentando una conexión. Le marco a mi jefe-editor, Eugenio:
--Son chingoytantas cuartillas, además la revisión global de la revista, ahí tú súmale. ¡Ah, pero recuerda que el jueves nos vamos a Oaxaca. Yo, con una adelante, y tu madre con la otra detrás, jajajaja!
--Ay, tía, claro que te haré un cheque. Llámame mañana, ¿oquei? --responde el Eugene, un poco sacado de onda.
Luego resucitan las horas... minutos, ráfagas crueles de recuerdos, vértigo al no saber qué hacer con tanto y tan diminuto espacio.... (porque el tiempo es espacio, si no, ¿qué es?)
Recojo mi canasto de costura, enhebro la aguja (con lupa, claro), y ésta me punza el mismo centro del hueso del aguacate.
Decido hablarle a Malena. Malena, amiga, dónde estás, dónde el duende que dúctil me hace preguntarme tantas cosas? Aviento la costura y marco: 80-6.......
--¿Bueno?
--Lupe, ¿qué estás haciendo?
--Ay, Annita, estábamos la Nancy y yo extrañándote....
--Oye, guey, ya sabes que ahí viene un huracán, ¿verdad?
--¡¡Síííí!!, qué padre!!
--Tú no ´tas "güena", Malena...
--¡¡Vénte, loca, vénte al rancho, estamos a punto de ver una película maravillosa....!!
--No. Tengo miedo. ¡¡Ahí viene el huracán!!
--Ay, amiga.... de lo único que debes tener miedo es de no ser feliz..... ¡Vénte, mensa, te esperamos!
--O. K. Allá voy. Mi marido se fue de viaje y Luna está con su abuela.
Levanto a Bryan de su virtual estación y le digo aullándome la garganta de placer:
--Nos vamos al rancho. ¡Ya!
--¿De verdad?
--Si, ¡pero ya!
Algo sentí que me hizo apresurarme. No sabía qué. Pensé en el inminente huracán, pensé en mi atropellada odiesea hacia Oaxaca, pensé en Mariano... como si en ese viaje fuera a desaparecer... Me atravesaron situaciones raras...
A medida que atiborraba mi maleta con cosas, mi pensamiento estaba en "no regresar". ¿Él o ella? Alguien de los dos pudiera no regresar....
Entonces la llamada:
--¿Hola?
--Oye, Sapi, mira que el huracán sí va a pegar en Monterrey, ¿eh? Bueno, ten las velas preparadas, cierren todo muy bien, todos juntos, nada de ranchos ni de nada, ¿o.k?
--¿Cómo?
--Sí, así como te digo. No hay tiempo. Recoge a Zingui y díle que no salga, que él es el que debe estar ahí para cuidarlos a ustedes.
--Bueno. --sólo acerté a contestar.
--En la noche les hablo.
--Ciao. --apuntó él como fin de un "mail".
Respiré jondo y projundo, como dicen en mi rancho, y me dije: "Annota, tienes dos opciones:
a) quédate a ver el huracán pasar, o
b) sé parte de él. "
Adivinen ¿cuál tomé?
A los que votaron por quedarme: ¡WRONG, WRONG, TRY AGAIN!
A los que votaron por irme: Tibios, tibios. Más o menos me conocen....
A los que no supieron qué onda: ¡Felicidades! Han ustedes ganado, porque ya enrranchada, con esa naturalia amantosa frente a mí, con toda esa compañía de hadas (nancy y berthita), con aquella alboroza copa de vino blanco helado, ante esa esplenditud... ¿qué creen?
El sol se alzó de un blanco inmaculado. ("El sol está blanco, Annita", dijo Nancy a las cinco de la tarde. ) Al sol le ha custodiado un viento leve y seductor, como esos amantes malignos que sí nos aman, pero sólo por un rato...
De pronto, sin aviso, la tormenta vertical, espesa, rápida, directa... ("Así quiero ser yo", pensé.) Tuve pánico. Me vi no sólo empapada en medio de un bosque, me vi azotada por un violentoviento dejándome desnuda.
Regresé a casa. Donde nunca pasa nada.... Y todo está pasando.
Sigo intentando una conexión. Le marco a mi jefe-editor, Eugenio:
--Son chingoytantas cuartillas, además la revisión global de la revista, ahí tú súmale. ¡Ah, pero recuerda que el jueves nos vamos a Oaxaca. Yo, con una adelante, y tu madre con la otra detrás, jajajaja!
--Ay, tía, claro que te haré un cheque. Llámame mañana, ¿oquei? --responde el Eugene, un poco sacado de onda.
Luego resucitan las horas... minutos, ráfagas crueles de recuerdos, vértigo al no saber qué hacer con tanto y tan diminuto espacio.... (porque el tiempo es espacio, si no, ¿qué es?)
Recojo mi canasto de costura, enhebro la aguja (con lupa, claro), y ésta me punza el mismo centro del hueso del aguacate.
Decido hablarle a Malena. Malena, amiga, dónde estás, dónde el duende que dúctil me hace preguntarme tantas cosas? Aviento la costura y marco: 80-6.......
--¿Bueno?
--Lupe, ¿qué estás haciendo?
--Ay, Annita, estábamos la Nancy y yo extrañándote....
--Oye, guey, ya sabes que ahí viene un huracán, ¿verdad?
--¡¡Síííí!!, qué padre!!
--Tú no ´tas "güena", Malena...
--¡¡Vénte, loca, vénte al rancho, estamos a punto de ver una película maravillosa....!!
--No. Tengo miedo. ¡¡Ahí viene el huracán!!
--Ay, amiga.... de lo único que debes tener miedo es de no ser feliz..... ¡Vénte, mensa, te esperamos!
--O. K. Allá voy. Mi marido se fue de viaje y Luna está con su abuela.
Levanto a Bryan de su virtual estación y le digo aullándome la garganta de placer:
--Nos vamos al rancho. ¡Ya!
--¿De verdad?
--Si, ¡pero ya!
Algo sentí que me hizo apresurarme. No sabía qué. Pensé en el inminente huracán, pensé en mi atropellada odiesea hacia Oaxaca, pensé en Mariano... como si en ese viaje fuera a desaparecer... Me atravesaron situaciones raras...
A medida que atiborraba mi maleta con cosas, mi pensamiento estaba en "no regresar". ¿Él o ella? Alguien de los dos pudiera no regresar....
Entonces la llamada:
--¿Hola?
--Oye, Sapi, mira que el huracán sí va a pegar en Monterrey, ¿eh? Bueno, ten las velas preparadas, cierren todo muy bien, todos juntos, nada de ranchos ni de nada, ¿o.k?
--¿Cómo?
--Sí, así como te digo. No hay tiempo. Recoge a Zingui y díle que no salga, que él es el que debe estar ahí para cuidarlos a ustedes.
--Bueno. --sólo acerté a contestar.
--En la noche les hablo.
--Ciao. --apuntó él como fin de un "mail".
Respiré jondo y projundo, como dicen en mi rancho, y me dije: "Annota, tienes dos opciones:
a) quédate a ver el huracán pasar, o
b) sé parte de él. "
Adivinen ¿cuál tomé?
A los que votaron por quedarme: ¡WRONG, WRONG, TRY AGAIN!
A los que votaron por irme: Tibios, tibios. Más o menos me conocen....
A los que no supieron qué onda: ¡Felicidades! Han ustedes ganado, porque ya enrranchada, con esa naturalia amantosa frente a mí, con toda esa compañía de hadas (nancy y berthita), con aquella alboroza copa de vino blanco helado, ante esa esplenditud... ¿qué creen?
El sol se alzó de un blanco inmaculado. ("El sol está blanco, Annita", dijo Nancy a las cinco de la tarde. ) Al sol le ha custodiado un viento leve y seductor, como esos amantes malignos que sí nos aman, pero sólo por un rato...
De pronto, sin aviso, la tormenta vertical, espesa, rápida, directa... ("Así quiero ser yo", pensé.) Tuve pánico. Me vi no sólo empapada en medio de un bosque, me vi azotada por un violentoviento dejándome desnuda.
Regresé a casa. Donde nunca pasa nada.... Y todo está pasando.
martes, julio 12, 2005
AGUA BENDITA
Después de tantos días de agobiante calor, de flores tristes, pasos lentos arrastrándose con sobras de energía... después del sudor como único abrazo a mi cuerpo, de hemorragias solares enceguecedoras, al fin llegó la lluvia. Tormenta de agua bendita que gritó en espasmos: descanso que se adueña de nosotros después de un llanto prolongado.
LA PAZ DE UNA CERTEZA
Anoche me cubrí con la paz de la tormenta
Sentí que la lluvia encierra
la unión desconcertada de los cuerpos
y filtra toda lejanía toda ausencia
Cuando relampaguea
en el oscuro centro de la bóveda
mi corazón se moja con felices truenos
se habita desnudo
con la paz de tu memoria
El viento afuera deshilacha pensamientos
los enreda como abrazos irreales
sólo tu sonrisa permanece intacta
detenida
diciéndome que no puede quedarse.
LA PAZ DE UNA CERTEZA
Anoche me cubrí con la paz de la tormenta
Sentí que la lluvia encierra
la unión desconcertada de los cuerpos
y filtra toda lejanía toda ausencia
Cuando relampaguea
en el oscuro centro de la bóveda
mi corazón se moja con felices truenos
se habita desnudo
con la paz de tu memoria
El viento afuera deshilacha pensamientos
los enreda como abrazos irreales
sólo tu sonrisa permanece intacta
detenida
diciéndome que no puede quedarse.
viernes, julio 01, 2005
LUNA BRUNA
Esta semana lunera... Ay, esta semana que me ha llevado como chicote viejo de un lado a otro, del pasado al futuro, del horizonte al abismo... Claro, no podía ser de otra manera, acabo de descubrir que traigo a la luna en capricornio, precisamente mi signo solar. ¿Un eclipse? ¿Acaso un eclipse es lo que ronda mi alma en estos días? No sé, es como un plan de viaje, preciso, anotado cada uno de los lugares para estar; y resulta que cada tren es el equivocado, me conduce a otra parte, me lleva, a la fuerza, a la luna bruna.
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