sábado, junio 11, 2005

LO ETERNO SE COSE CON LA MANO

El miércoles pasado, tuve el honor de presentar el trabajo de Malena Múzquiz, mi gran amiga. El lugar, la galería "Feel grow" en el barrio antiguo, estaba repleta. Amigos, colegas, familia y tantísima gente más, acompañaron a Malena, a Paty Wilmud y a Poncho González en la inauguración de sus respectivas exposiciones.
Quise compartirles el texto que escribí para que los que no tuvieron la oportunidad de asistir, puedan tener al menos una noción del gran trabajo de Malena.
LO ETERNO SE COGE CON LA MANO
(LO ETERNO SE COSE CON LA MANO)

Cierto día de marzo, al saber que fuimos invitadas al Maratón de Poesía en Toluca, Malena me llamó y me dijo: ¡Estoy harta, Anna! ¡Estoy cansada de no tener libros! ¡Es realmente patético que andemos des-libradas por la vida! ¡Yo me voy a hacer mis propios libros!

Malena se refería, principalmente, a ese mecanismo burocrático por el que muchos de nosotros, escritores, tenemos que pasar antes de que las llamadas “autoridades artísticas” puedan (o quieran) publicarnos algo.

Yo no dudé de su proyecto ni por un segundo. Malena, además de ser una escritora talentosa, es una guerrera. Y como tengo el privilegio de contarla entre mis mejores amigos, la conozco muchísimo; así que supe que no sólo se tomaría el trabajo y el gasto de ver una editorial que la publicara, sino que ella, con su pensamiento espirulino, su emoción volcánica y sus dos manitas, se daría a la tarea de plasmar su palabra sobre imágenes, madera, tela, y otros tantos materiales; y encima, de hacerlo así, en esta forma tan creativa, tan original, tan iluminada. Había un pero (como siempre lo hay): no creí que lo lograra tan pronto.

A partir de ese día, ni uno más, Malena se sumergió en un territorio si no desconocido del todo, sí con muchos adelantos tecnológicos. Ella misma dice que el tiempo ha cobrado una velocidad impresionante. Se puso a estudiar diseño en la computadora como loca (sic), comenzó a investigar sobre miles de imágenes y la manera en que éstas pudieran amalgamarse con su poesía; se enfrentó con fuertes obstáculos de toda índole (incluso le tronó la impresora); cargó estoicamente con críticas y con reproches de algunos amigos y de su familia (que si “para qué haces todo esto, sal a divertirte”, que “mira qué desorden tienes por tu estudio, la sala y el comedor, ¿cuándo te llevas todas las cosas?”, etc.). Ella no se alteraba. Pacientemente su “locura” la conducía a desvelarse hasta altas horas de la madrugada, para caer vestida sobre la cama, en cierta ocasión, durmiéndose con su más travieso duende: una idea revoltosa jugueteando en sus neuronas.

“Tener duendes” dice el diccionario de sinónimos sobre una persona inquieta. Qué mejor frase para describir la esencia de esta poeta y narradora que se juega el todo por el todo con tal de alzar su voz. No una voz cualquiera, sino la que grita antes de ser conjugada con esos espasmos pueriles de la demagogia, grito honesto salido del centro mismo de la existencia: el corazón. Cito:
“Y en medio de un silencio, tu grito. Tu larga voz toma un giro desatado. Es la hora en que la palabra vuela con la orientación de la paloma.”

Para esta mujer escribir es axial, es darle a sus lectores no sólo un lugar al cual acudan para verla y verse, sino que también adquiere el nada fácil compromiso de ubicarse y ubicarnos en momentos precisos, en ese momento histórico del que hablan los interesados en el planeta.

Uno de sus más grandes logros, y debido a su incansable batida del corazón, es que con su poesía, Múzquiz ha sabido establecerse en varias disciplinas, no únicamente en la literatura. Como dije anteriormente, ella se expresa casando a la palabra con imágenes, con instalaciones donde emplea objetos, luces, sonidos, cuentas, plumas, rituales y sortilegios; retoma, quizá inconscientemente, esa forma ancestral de nuestros antepasados donde nos contaban, nos cantaban, todo ese vasto y mágico mundo en el que, ellos sí, sabían SER.

Malena Múzquiz ha elaborado anteriormente los libros arte-objeto “Acto de amor”, en 1991, con 100 ejemplares agotados. Y
“Tribu mía que no conoces”, trabajo dedicado a los amerindios, del cual confeccionó 25 ejemplares como regalo de navidad para sus amigos en 1999.
En ediciones formalmente establecidas tiene dos libros publicados: “En abril puedes decir lo que quieras”, colección Reloj de sol, 1994, edición agotada rápidamente; y “Escritura de lo que ya no es nada”, editorial Papeles de la Mancuspia, 1997, con 500 ejemplares igualmente agotados.

Quisiera hablarles un poco más sobre sus libros, sobre su poesía, pero tengo el atesorado recurso de que aquí está, contra todos los pronósticos y a nuestra entera disposición, esta colección inapreciable que no debemos perder por ningún motivo:

I. Azulona en movimiento: Editado anteriormente por Banco de ideas Z, en 1995, Cuba, con 500 ejemplares y en papel reciclado cubano.
II. Noche circular: Publicado solamente en fragmentos por algunas revistas del país.
III.Madre tierra: Poema a nuestro planeta.
IV. Geranio y sombra: Poema dedicado a Andrés Huerta.
V. Odio a los animales de mi especie: Monólogo hasta hoy inédito a pesar de haber sido premiado en el Ciclo de monólogos y Teatro en atril, 2004 y puesto en escena bajo la dirección del maestro Sergio García. (La autora no recibió reconocimiento alguno).
VI. Punto de encaje: Poema que recopila el sentimiento de nuestro pueblo.
Y por último,
VII. Atardecer es complicado: En dos presentaciones, libro de poesía, imágenes y notas; y libro arte-objeto. Ambos artísticamente diseñados y elaborados a mano.

Van a decir que la Múzquiz ya me contrató como manager, no es así, simplemente me da muchísimo orgullo y placer ser la primera en anunciarles que su primera novela “El fantasma del Foresta” saldrá a la venta en julio próximo, bajo la firma editorial Solano. En esta novela, Malena nos dice:
“La escritura es un viaje por la memoria, una saudade que no puede hacerse presente sino hasta el instante en que la puerta del castillo se cierra y justo es aquí cuando uno tiene que buscar la página y trasladar a ella lo que rebasa.”


Los dejo entonces con la autora, quien nos hablará un poco más de este encomiable proceso, pero sobre todo, experta en la materia, sabrá regalarnos crujientes hojuelas de su alma.

Anna Kullick Lackner
8 de junio del 2005

martes, junio 07, 2005

A QUIEN CORRESPONDA

Otorga a mis oídos
la claridad de lo sencillo
convierte mis manos en humildes receptáculos
expándeme la vista y desnúdame conciencias
que pueda oler peligro y aspirar paciencia
y a mi lengua
no la dejes saborear exquisiteces
sin antes la experiencia de lo amargo.

LA ABSURDA PERMISIÓN

Para Paty Laurent

Después de mi agotadora caminata, de alimentar hijos y mascotas, de echarme un suicida clavado en papeles de la época del rock (tirar y archivar), de hacer las llamadas y diligencias pertinentes para que mi casa siga disque funcionando, después de aumentar y corregir el libro en el cual trabajo.... ¡Ah! entonces ya puedo darme el permiso de "sentarme en las dos nalgas" (abuelita dixit), largar zapatos, desatarme el pelo y servirme el primer ron de la tarde: vaso alto y gordo, colmado de hielo, agua mineral (topo chico of course), coca light (no vaya a ser que me regrese la memoria), y el diáfano elixir de dionisius: ron blanco bacardi. Poder ver el atardecer chorreándose en el cerro, hablar con mis pájaros y pretender que entienden, sonreírme y peinar mi corazón como a una niña que va de mañana a la escuela...

Que si seremos extraños los seres "urbanos"... Toda esta parafernalia de actividades sólo para que la culpa infeliz (mal de todos los hombres) no nos venga a espolear el rostro del alma, nos sorraje un sinfin de argumentos como: ¿ves, idiota?: la casa caída, los trastes quebrados, el niño herido, papá enojado... ¡jesús, cuánto cuidado!

Yo me pregunto, no sé tú, (como dice la canción), ¿de dónde hemos adoptado este "ritual" absurdo de estarnos dando permiso para el placer? Habrá muchas respuestas, lo sé. Cada quien contará del baile según lo que le hicieron sus "apacitos". Y lo más hiper-piiior (sí, con "i") es que yo se lo estoy heredando a mis críos. Esta vida tan corta y yo con mis delires persistentes....

sábado, junio 04, 2005

SILENCIO, NIEVE Y LUZ

Días recurrentes estos de mirar atrás
oscuridad que resbala
en los linderos del recuerdo
en la casa abandonada de seres y de cosas

Aroma a desamparo atorándose en silencio
insistente aura que la acerca a la verdad

Y sucede que esta casa
dejada en el trayecto
fue su piel primera
delgada tiesa quebradiza
ensañada con querer mostrarse
como el espinazo de su historia

Entra en ella
todo se muestra pequeño
el jardín ya no es jardín
el patio ya no es patio
la terraza es parte de la calle
pregunta al aire por la vastedad de sus espacios
por su luminosidad...

El silencio contesta que el olvido
tiene por venganza tragarse dimensiones
alimentarse de la luz

Un pequeño hueco puede decirle tanto sin embargo
escuchar la voz de dios en un fragmento que la salve:
el exilio del abuelo
alzando el cuerpo frágil de una niña
para que mire caer la nieve
por primera vez tras la ventana

y el asombro de la niña
y la carcajada compartida
entre ellos y la ajena blancura
madrugada inmaculada
salvación efímera.

LOS DÍAS ME CAMINAN

Salgo de mi guarida todas las mañanas a las siete, después de que mis hijos se han montado en el transporte escolar. Cargo todavía en los ojos sueños no del todo digeridos. Camino cuesta abajo, me cruza la iglesia al costado derecho, me persigno y le pido a Dios por todos nosotros, pero especialmente por nosotros todos. Me atraviesa el estanque de las brujas, un arroyo enmarañado de árboles caídos con peces muertos, pero lindo al fin de cuentas, sobre todo cuando cuadrillas de mozalbetes (mis hijos incluidos), lo han limpiado. Me adentro en el caminador del parque y, como experta buscona perdida, empiezo a darle vueltas. Prefiero no contarlas pues me mareo demasiado pronto y ya no pienso.
La inhalación se expande a medida en que mi oído y mis ojos van comiéndoselo todo: árboles cambiando de hojas, flores naciendo, desnaciendo, o simplemente muriéndose; el incomprendido y terco musgo creciéndole al asfalto; el mismo perro olfateando las patas de las bancas, el timbre incisivo de un despertador que nadie hace callar; la chica hermosa que espera el camión sentada en la misma esquina, el par de albañiles que custodian mis costados por brevísimos segundos... todo esto siempre, cada día, de lunes a viernes, de cierto inicio al certero desfallecimiento.
Ayer, sin embargo, robé una historia; debajo de un arbusto encontré un pequeño bolso infantil, adentro vivían un globo agujerado, una moneda de cinco pesos, la hoja roja de un otoño, una cuenta de vidrio verde, y ahora, con mis dos lágrimas calientes... también yo.

lunes, mayo 30, 2005


el amor que no pude dar Posted by Hello

Poema nuestro de cada día

Tengo un extraño ritual que he ido adquiriendo a falta de conversaciones: abrir un libro de poemas justo al momento de despertar. Todavía con ojos semicerrados, medio acurrucada en mis propios brazos, acudo a uno de mis estantes y lo atrapo. Es epopéyico, al menos para mí, encontrarme de pronto ante un texto que encierra, o simplemente sugiere, el sueño de la noche anterior. Hoy me sucedió. Se los comparto, es de Miguel Barnet.

"Como quien se equivoca
de tren
como quien pierde la ruta
y se desvía por una calle errática
Como el sonámbulo que
camina hacia atrás
y choca con sombras y cortinas
Como el que pierde sus propias pisadas
así he llegado
a esta ciudad
que sin embargo me acoge
en su fiero laberinto
de lumbre y espejismos
Lamento cada minuto de mi vida,
el amor que no le pude dar".

Debo aclarar que la ciudad puede ser cualquier cosa: una historia, un animal, una flor, un hombre...


sábado, mayo 28, 2005

Efímero arcoiris

Entre que me peleaba con esta estúpida cibernesis que me ha atrapado como un cáncer, entre que se me hacía bolas el atole (literalmente, mi hijo andaba cursiento), entre una miserable idea literaria que de pronto emerge de quién sabe dónde, entre tantísimas cosas dignas del árido reino de muppetlandia; de pronto, como esa señal que te dice estar vivo, apareció frente a mí uno de los más espectaculares arcoiris que mis ojos han mirado. Surgió del montón de casas que se hincan ante el cerro de la silla; así, sin darme tiempo siquiera a correr y tomar mi nueva cámara (igualmente engendrada por la maldita tecnología de punta, ¿de punta de qué, carajo, si no sé siquiera encontrarla en mi bolsa de tan pequeña que es?).
No lo pensé demasiado. Tenía dos opciones: una, comenzar a picar botones como demente para ver si así lograba capturar la evaporada imagen; y otra, sentarme frente al cerro, en mi mecedora favorita, con el canto de mis pájaros al lado, y atrapar la sensación; pulsar el "save as" en esta memoria que se va volviendo más loca que una chiva en crack. Sí, opté por lo segundo, por el segundo incierto que sólo es mío, de nadie más; que nunca, por más bien que lo haga, podré imprimir en letras, en fotos, en pintura, en nada... Si acaso lo compartiré en un delirium tremens, de esos chidos (como dicen las Infantas) que me aviento con mi amiga Malena, donde nos carcajeamos y lloramos hasta que nos duelen todos los plexos, y nos vamos a "dormir" a las seis de la mañana, y a las nueve ya estamos en el teléfono diciéndonos: ¡¡¡¡estúpida, nos vamos a morir!!!! Y no podemos decirnos más puesto que la carcajada nos lo impide.

Mi arcoriris, éste al menos, es de ustedes, se los regalo envuelto en el celofán de sus brillantes ojos, de ustedes que leen estas piradencias a horas o a deshoras.
Hubo, sin embargo, otro arcoiris más monumental. De ése les hablo otro día.

jueves, mayo 26, 2005

El día y el poema...

LA MARCA


Uno voltea y ya somos años
y volvemos a ser niños
y riñas entre las viñas
y arrugas en el ceño de algún señor

Uno voltea y ya somos gigantes
galantes para quienes nos admiran
peligrosos para quienes nos temen
y niños en el nudo de la enredadera

Uno voltea y somos unos fuimos
y volvemos a las viñas y reñimos
y nos vemos tan sólo peligrosos
en la abismal arruga
del ceño de nuestro Señor

Uno voltea y ya somos nadie
y la nada nos cobija
y no sentimos nada
y somos la ruina de las viñas
en la arruga del sueño niño
de nosotros
antes y después del desengaño.

miércoles, mayo 25, 2005

Bienvenida

Durante mucho tiempo me resistí a tener un blog; consideraba esta forma de comunicación un tanto pornográfica. Ya saben, desnudarse ante todos. Sin embargo tuve que reconocer que me encanta el vouyerismo, sobre todo el literario, y además, debí admitir que ya yo me "encuero" en todos mis poemas. Así que, héme aquí, con mis dedos pulsando un sistema cardiovascular de letras, esperando compartir con quienes deseen, este poco de lo que me queda, y esto que me queda que no se acabe.
Mañana será otra araña.

explosi�n floral Posted by Hello