martes, marzo 28, 2006

AJENA Y TRANSPARENTE


Tierra demasiado herida
para este viento árido
demasiadas noches para el poco sueño
tanta muerte para encender una promesa

Mordido el corazón
el sello de mi sueño recurrente
aturdía a la cercana despedida
con canciones subterráneas
encuentros desnudos de carne
enjambrados símbolos
palabras

Tuve frío y mastiqué glaciares
No pude ver el fuego
deshaciendo en polvo
a las certezas

Ahora derramo estas líneas torpes tropezadas
sin necesidad
como si supiera
que me hiciste estar
sin haber logrado ser

Sólo en un instante huérfano
insistió la luna
y pude ver el centro:
un alma nueva ajena
transparente entre nosotros.

martes, marzo 21, 2006

VEINTE AÑOS ATRÁS


Blanca Peinado está triste y nostálgica por cuatro ausencias: Tía Licha, Paty Laurent, Alicia Loverde y Lorin (igual de verde, en cuanto a juventud). Chela Rodríguez extraña horrores a Ana Luisa, hija de Licha, hermana de Paty, cuñada de Lorin y tía de Alicia.

Blanca y Chela me invitan a pasar el fin de semana con ellas en el campo. Las ilusas creen que yo puedo compensar en algo la nostalgia de sus quereres. No saben que también yo tiemblo ante la ausencia, que igual que a ellas -o más- a mí me carga el payaso cuando advierto ese vacío irrellenable de presencias. En fin, todos tenemos esa ilusión absurda de rodearnos con personas u objetos que nos hagan menos difícil la oquedad.

Cargué a Luna, a Bryan, la bicicleta, vino blanco, carne, taquitos al vapor, garras, gorras, y a mí misma -esto último fue lo más difícil-. Y allá vamos, hacia el deseo compartido de dejar dormida a la ciudad y despertarnos entre árboles, viento pío, música de río, río de vino y de cervezas... reparar la mirada y oscilarla entre fuego y estrellado firmamento, cantar y contarnos la vida.

Es extrañamente hermoso cuando uno decide dejar la amnesia y sumergirse en el mundo donde los recuerdos se completan, se complementan. Chela y yo nos dimos a repasar cuando aún no existían hijos, cuando el rugido de la vida era un concierto y no el cierto desconcierto en el que hoy se ha convertido... Veinte años pa´trás. Recordamos ese viaje en auto. Ella, Ana Luisa y yo, desde Cancún hasta Monterrey. ¡Qué viaje psicotrópico ni qué nada! Estábamos allí, creyendo tener toda una vida por delante, dobladas de la risa, odiándonos a ratos; "filosofando" -como si supiéramos-, escuchando el repetido cassette de Emmanuel -qué güeva-, pero felices, sintiéndonos las hiperchingonas del mundo.
Más de una semana que terminó muy cerca a nuestra muerte. Casi llegando, una llanta se tronó y si no hubiera sido por la pericia de Chela al conducir, nos hubiéramos matado. La velocidad nos proyectaba a 140 kms/hora.

Hoy, inevitablemente, pienso en los angelotes que tenemos. Creo que ya han de estar más "agüelos" que nosotras, cuasi en silla de aerolitos y tanques de oxígeno celestial... Pero aquí estamos, y los pobres cabrones, partiéndose su progenitora por cuidarnos.

En lo personal, a mí casi no me gusta echarme clavados al pasado, pero en esta ocasión, con la transparencia de Blanca -no pudieron sus apacitos escogerle un mejor nombre-, con su perro, Golón, a quien Bryan bautizó como "Gorrón" pues se les trepó a media noche en la cama y los babeó de pies a cabeza; con la sencillez y destreza humorística de Chela -ídem con Blanca-, con la cercanía de mis hijos -en un par de años no me acompañarán más-, con la presencia onírica, mágica, etérica de tía Licha; y con la visita "fantasmal" de mi señor padre, pude juntar algunos pedazos, sentirme, como hace mucho no lo hacía, en la Villa de los Reyes.
El regreso a la urbe fue triste. A pesar de que Chela se esforzaba por sacarme conversación, sabía que mi alma tardaría lo que ahora tarda por llegar. Tomé un trago de mi lista: Vivir mis últimos años fuera de esta tortuosa ciudad.

P.D. La de la foto es Chela.

viernes, marzo 10, 2006

ESTAR ALLÁ


Malena, mi amiga, al fin dio a luz a su novela "El fantasma del Foresta".
El martes pasado partió rumbo a Santiago para presentarla por primera vez allá. Qué ganas tan enormes de estar con ella ahora, compartiendo esos momentos tan intensos comparados sólo con el alumbramiento de un hijo.
Me vienen en tropel los tibios recuerdos de nuestra estancia en Chile, en noviembre pasado... Allá la cultura se vive desde otros linderos, pudiera decir que es más amable la forma en que acogen nuestro trabajo, el respeto, sobre todo hacia la literatura, el permiso de ser más libres y por lo tanto, más pasionales.

Ahora estoy escribiendo un libro de poemas en prosa gracias a una beca. Debo confesar que se me van las vísceras en cada línea. No es nada fácil hablar de un espejo, sobre todo cuando está empañado de denso vapor acumulado.

Sí, la realidad va venciendo poco a poco a los sueños. La tierra nos avisa que es a ella a quienes debemos volver tarde o temprano. Cada vez voy sintiendo más lodo en los zapatos. Pesan. En ocasiones demasiado. Mi mirada hoy está muy dentro, en sitios interiores que jamás imaginé existieran.

No avanzo. Cómo quisiera estar allá...

lunes, enero 23, 2006

FELIZ CUMPLEAÑOS, PATY!!!!


Que el Universo sea lo suficientemente generoso para que tu nuevo año de vida esté colmado de salud, éxitos, reconocimientos, diversión, viajes, paz, amor... y que ese talento que tienes para la literatura se vea incrementado al mil por ciento.
Te voy a extrañar, Paty querida, pero estoy segura que pronto nos veremos.
Cancún estará feliz de tenerte entre su gente!!!
Recibe mi montaña de cariño siempre.

miércoles, enero 18, 2006

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA


Este poema es de Edel Morales, gran poeta, cubano amigo.

TERCERA MIRADA A LA SICOLOGÍA DEL POEMA

Escojo palabras en la claridad del día.
Sé que es inútil —el resplandor, los claroscuros,
la más profunda sombra.

Quise un cuerpo limpio y fuerte.
Quise caminar por el país.
Quise decir lo que sabía y lo que soñaba.

Escojo pedazos de agua en la claridad del día
Sé que es inútil —mi inocencia, mi rabia,
mi tristeza de niño frente al acero de las armas.
Ustedes no conocerán la historia.

Yo quisiera estar sentado en el suelo de una casa,
con varias maravillas al alcance de la mano:
una bebida fresca y excitante, una música que ayude
a caminar por el país, el brazo izquierdo y suave
de una muchacha largamente conocida,
y las voces de mis nueve amigos más queridos y leales.
Yo quisiera que algún narrador contara por mí
las dos historias.

Salí a la calle, tuve un sitio, elegí mi voz.
Sé que es inútil —la rabia, la tristeza,
la inocencia de un niño frente al peso de la historia.

Pero estoy sentado en el suelo mientras el tiempo transcurre.
Miro pasar el resplandor, los claroscuros,
la más profunda sombra.
escojo palabras, pedazos de agua en la claridad del día.
Y escribo mi esperanza de que algún narrador
pueda contar la historia.

Y gozo decir: buenas noches. Y no olviden.

jueves, enero 12, 2006

FELICES CUMPLEDÍAS

AÑOrándome

“El amor no se paga con el olvido, ni con el amor sólo; se paga reflejándolo, devolviendo –cada cual en lo suyo- la riqueza con que nos inundó. Lo mío es escribir.”

Antonio Gala

Hoy, hace 46 años, llegué a este planeta en una madrugada fría, poco después de haberse quebrado la noche en su mitad.
¿Cómo me siento? Añorada, respondo entre dos o tres suspiros.
Me extraño caminando a la escuela, bajo el alucinante sol que entonces no quemaba ni marcaba mi rostro; el trayecto lento de regreso, acompañada siempre por fieles amigas, comiendo tostadas con chile y coca cola sin temor a engordar pues estábamos como plumas húmedas, y las piernas se asemejaban a dos hebras colgando de la falda.

Sí, debo confesar que el sentimiento que prevalece por estos días es totalmente de extrañeza. Extrañeza por lo rara en que me veo día a día (me busco, me busco y no me encuentro), extrañeza porque extraño mi cabello pesado y abundante, mi cintura de avispa, el brillo de mis ojos, la firmeza de las carnes, lo aterciopelado de la piel; extrañeza de que ya nada me parezca extraño o sorprendente y sin embargo los miedos van a la alza.

Sin embargo, tengo mucho por qué estar agradecida. La gratitud es la memoria del corazón y mi corazón puede adormilarse, pero jamás olvida. Tengo un puñado de amigos fieles, que han permanecido a mi lado a pesar de tantos desvaríos y tantas ofensas. Tengo tres hijos a quienes les toqué como madre y que aún me abrazan y me dicen que me quieren. Tengo un compañero digno de mis sueños adolescentes, que camina junto a mí, me ve, me escucha y creo que me ama. Tengo cinco libros escritos y tres publicados contra todos los pronósticos. Tengo a mi padre, a quien casi no veo, pero que sé que me quiere a su manera; una hermana que lucha a brazo partido por sobrevivir y que es mi más grande espejo. Tengo una casa donde siempre hay ruido de vida: pájaros, música, tarareos, voces y gritos, carcajadas cuando vienen los amigos… Tengo dos familias muy distintas entre sí, pero que son el pegamento necesario para seguir adelante: Los Kullick´s y los Lackner´s. Tengo el credo de Dios Universo y de la magia que sostiene todos mis temblores. Tengo esta comezón de escribir que axialmente me salva de tanta locura interna y externa. Tengo la risa, tengo el llanto, tengo la suerte de seguir viajando y conocer lugares inimaginables. Tengo los sueños que me dictan el estado de mi alma, sus deseos escondidos, las respuestas a tantas preguntas… Tengo mis preciados silencios donde recuerdo y reflexiono, donde el canto interno me cubre en su espiral. Tengo, tengo. Es tanto lo que la vida me ha dado, incluyendo los golpes, traducidos en aprendizajes y experiencias, para valorar lo que realmente importa y lo que está destinado para mí.

Sí, es verdad, el tiempo va cobrando una vertiginosa velocidad, ya casi el día se constriñe y se ha convertido en la mitad de uno de aquellos días de la infancia. Y yo no he querido dejar pasar éste para dictarle, en blanco y negro, al universo, el montón de cosas por las cuales estoy inmensamente agradecida.

Feliz cumpleaños, mía amiga, felices cumpledías!!!!

miércoles, enero 04, 2006

LUNA LUNERA CASCABELERA

CUENTO DE MI LUNA

Había una vez un niño que se llamaba Pero. A este niño no le gustaba para nada su nombre, así que fue con el mago de las palabras para pedirle que se lo cambiara.
El mago le dijo que sería muy difícil, pero que lo intentaría con una fórmula: mezclaría todas las letras de su nombre y le daría uno nuevo.
Así lo hizo el mago, sin embargo Pero se quedó muy triste con el resultado pues su nuevo nombre quedó Peor.

viernes, diciembre 16, 2005

barcaza triste

POEMAS DE OTROS

Este poema lo encontré en la página de mi amigo Alejandro Lavquén (http://lavquen.tripod.cl/) Pertenece al autor Rolando Cárdenas, chileno, cuyas cenizas fueron recientemente devueltas a su tierra, Punta Arenas, en la Patagonia.

BUSQUEDA

A veces es bueno abandonarse al propio olvido
como si el saber sonreír
fuera más fácil que morder una fruta.
Ir por las calles perfectamente solo,
sin más compañía que nuestra cotidiana tristeza y nuestros pasos,
amando una vez más la sencillez del aire
de la manera como se recuerda la infancia,
o ese otro tiempo pulverizado
cuando se buscaban las primeras estrellas en las charcas.
Es bueno sentarse entre amigos y vasos
a observar como todos abandonan algo suyo
en la música que los impulsa y transforma en seres sin huesos,
mientras la noche trepa por los muros
buscando también dónde esconder su espera,
y después salir hacia el alba
con un poco más para alimentar futuras soledades.
Es bueno comprender que estamos hechos de recuerdos,
un poco de tiempo que crece sin escucharnos
y de muchas cosas que no comprendemos.
A veces es bueno detenerse a contemplar la hoja que cae
cuando la palabra primavera
no es lo que nosotros quisiéramos que sea.

domingo, diciembre 04, 2005

Chiloé

ANAFORISMOS II (Continuación)

Ahora que han dejado la salvación del mundo en nuestras manos, ya no hay tiempo ni para preguntas.

El premio de escribir es poderse perdonar anticipadamente; y el castigo es reconocerse publicado.

Yo me morí hace tiempo, lo que pasa es que me tengo tanta lástima que no me atrevo a decírmelo.

Mi amor te mantendrá joven.

Un poeta debe ser capaz de temblar con el anuncio de una luz, doblarse ante la luz misma, saberse esconder tras la palabra luz, y aún así brillar.

Creo en mi oficio de crear. Creo el artificio de creer.

Hay una sola vocación verdadera: el sendero del espíritu.

Aun reparado lo quebrado, la fisura permanece.

Donde tu palabra quepa, donde pueda germinar, jamás encontrarás indiferencia.

La muerte es todo aquello que me vive.

Mira la hierba que respira y vive a pesar de ti.

Vive la noche, que el día te vive, se hace cargo.

Yo te perdono por haberme perdonado.

Dicen que Dios tuvo que estar borracho cuando me trajo al mundo. Y yo contesto honestamente: la borracha tuve que haber sido yo cuando pedí venir.

Mirémonos a los ojos, que de nuestros corazones yo me hago cargo.

Si no voy a morir por ti, entonces vivo tu muerte en mí.

La cantidad y frecuencia de las lágrimas del árbol determina la longitud y grosor de sus raíces.

He perdido la cordura intentando perder la gordura.

La jaula ha heredado la algarabía de mis sueños. Los pájaros que puse adentro, no.

Ámbar es mi alma, canela mi madera. Roca es mi esperanza y cenizas son mis fuerzas.

Me has dejado un gusto a sangre en la memoria. Y en la sangre, tu memoria.

miércoles, noviembre 30, 2005

ANAFORISMOS II

Me gusta describir el amor porque me encanta deshacer todo lo que no conozco.

Si existe un corazón leal y fiel, quisiera verlo para ofrecerle en mis brazos un descanso.

El golpe de tu despedida me dolió como si estuviese todavía viva.

El amor es una acequia de deseos reventados.

El único mérito que puedo otorgarle a mis amantes es haberme despreciado. Sin ellos saberlo, han hecho de mí una verdadera yo.

Sigo desafiando a la felicidad. Sólo para saber que existe, lloro de vez en cuando.

La felicidad sólo se construye con la vacuidad de la esperanza.

Si me hubiera limitado a decir lo que siento y no lo que pienso, mi razón no anduviera secando el corazón de tantos.

El amor es un lago de deseos desunidos, pero el desamor... ¡Ah!, el desamor es otra cosa...

La soledad es el horno donde se cuece el más sabio de los panes.

Después de tu beso, la fruta me sabe a sangre.

Mis eternos deseos de morirme... frágilmente bien cuidados.

Cuando mis venas y arterias confabulan con el pensamiento y bajo la piel galopan, es hora. Es el tiempo de que los bosques entramados en la oscuridad, las selvas húmedas y los pálidos desiertos de mi vida se tomen de la mano y digan: Anda y vive.

Aspiro tanto a saber el cómo sí, pues demasiado sé del cómo no.

La tormenta del pensamiento es tan sólo el vapor de un sueño.

Poco saben de mí quienes aún no me inventan: soy la sal del azúcar, soy el licor del abstemio, soy el agua del fuego. Placer del transitorio y espina del que se queda.

La soledad es un regalo, pero todo regalo tuvo alguna vez un precio.

La palabra tiempo no alcanza a rozar siquiera el concepto del misterio. El tiempo no debió haber tenido nombre.

Juzga a quién habla, y te dirás quién eres.

El viento de tu evocación aparta mis ramas. Y yo, diminuta, beso el cielo.

Me confronto, si acaso, con aquello que causé; casi nunca con lo que provoco o exacerbo. Es mucho lo que tengo que considerar.... Perdería la mitad de mi vida en ello.

He logrado comprender el juego: Dejar de desear no es bastante. Ahora debo renunciar a lo aprendido.

De tanto quererme ver ya hasta hablo a ciegas.

El universo ha tomado una velocidad suntuosa. El pronto ayer, como una preciada antigüedad, se cotiza elevado en la bolsa del tiempo. Ya hasta los alacranes han perdido su veneno.

Hoy fue uno de esos venturosos días en los que abrigo decir: pudo haber sido peor.

Estoy creándome de puras muertes por olvido.

He tratado de cumplir con los rituales de la vida. ¿Por qué entonces no me es permitido cumplir ahora con los de la muerte?

El desaliento de la luna nueva me conforma.

Sóplame la vida porque yo no me la sé.

Es cierto que Dios no me hace en este mundo. Me deshace.

Dichosos aquellos que no saben definir al Universo, pues de ellos ha de ser su dimensión completa.

Tengo el desastroso hábito de sentir en demasía.

El amor no sirve para nada. Si acaso para seguir viviendo.

Yo sólo quería saber a qué sabías. Ahora vengo a saber que me embriagué con tu tristeza.

Mi alma es tan delgada como el ala transparente de la mariposa. Tiene miedo, incluso, de un tibio soplo de felicidad.

Me habita la fútil inocencia de una niña que enseña a hablar a su perro.

Sería bueno perder el alma sólo para encontrarla meses después y decirle: ¡De lo que te has perdido, loca!

Maldita madurez que nos impides ser.

Yo no sé leer cuentos, sólo leo corazones.

La única desgracia de atender a la intuición es la intuición de estar equivocados.

El mar es uno para todos. Su misterio y seducción radica en que es capaz de contestarle a cada uno con su propia voz.

El signo de infinito tiene un nudo inescrutable.

Pero las calles son adentro, y adentro sólo transitan los que ya son viejos.