sábado, enero 19, 2013


LA SANGRE DE LA LUNA


¿Seguir leyendo o mirar a la hija cuando duerme?

La noche se sostiene en plumas húmedas, garúa que cierra ventanales, encoge espacios, silencia perros, gatos, y a los pájaros que llevo adentro.

Es la atmósfera antesala de recordatorio. Un confesionario sin escapatoria cubierto de cenizas.

Hoy quiero hablar con alguien: de la luna que me tiene congelada, del fantasma con quien vivo. No hay nadie, nada, ni aquella rabia que me dejaba temblando pero libre.

Soñé y fui encerrada en el presente.

Se vuelven piedras las palabras que dicto a mi inocencia, en un montículo que oprime la sagrada infancia, dejándome marchita de miedo y veleidad.

Sufre la pasión, oscila por mi estado solitario y no sé si asesinarla o darle aliento.
Si la tierra me sostiene, la luna me suspende con su sangre; pero el sol me funde y no puedo coagular toda la vida.

Para esta otra mujer que habito, vivir entre excesos y dudas resulta peligroso. Es la extremadura donde cavo un túnel que me lleve al permeable nacimiento.

Cierro los ojos y veo paredes desplomándose. Huyo ante la imagen de mi hija muerta.

Cuánto me cuesta confesar el odio.

Todo es penitencia, menos esta sangre lunar, dueña del mundo y de su pulso, a la que pido aguarde mi canción en su memoria y me conceda los latidos suficientes para poderme recordar, para saber decir de nuevo que amo.

AKL

martes, enero 15, 2013

CARTA A BRYAN

30 de enero de 1998... (una carta recién encontrada y vigente)

Vengo de ti, Bryan, de hablarte y pensarte conmigo aunque no estés esta mañana. Imagino tu cuerpo aún pequeño, disperso entre tantos otros niños con historias diferentes a la tuya.  Casi veo tu mirada puesta adentro, como la mía en muchas ocasiones.

Hasta hoy que me asaltan las peguntas temerosas: ¿Qué fue o qué hice de ti? ¿Cómo vivirás este profundo amor que te tengo? ¿Dónde estamos, hijo? ¿Dónde la madre, dónde el hijo?
Regresar al pasado siempre asusta. Regresar a verlo con ojos diferentes, despojarles el siempre y la razón, incrustarlos en el alma y creer fervorosamente en lo que atrapan... Tengo frío, por dentro tiemblo.

A veces creo que naciste antes por mi prisa de verte, de tocarte, conocerte.  Esa prisa permanece y se traduce en sueños y deseos pisoteados por tu armadura. No permites en tu mundo la entrada a nadie y no te culpo. A veces el encierro es protección y la protección siempre es perseguida por el miedo.

Tengo culpa y alegría. Culpa porque sin querer me diste miedo y yo también busqué la falsa puerta. Alegría porque sé que aún no es tarde para recuperarte y hacerte sentir un lugar en este mundo.

Deseo más que ninguna otra cosa en el Universo poder tocar tus pensamientos; estirar mi mano y hacer lo que tantas veces creo hace tu ángel y el mío: peinarte el corazón hasta dejarlo como un niño de mañana, recién yendo a la escuela.

Ahora sé que te has instalado en un sitio muy cómodo, para ti, pero también muy doloroso. Eres como una hojita de árbol que se niega a seguir creciendo; y si no creces, pequeño gran hombre, no te fortalecerás jamás, no podrás mecerte ante el viento, no cambiarás de color, no alimentarás a la tierra.

Quisiera decirte que todo será fácil y placentero, sin embargo debes saber que dolerá y quizá sufras más que ahora, pero tengo en mis manos la certeza de que lograré, algún cercano día, lo único que persigo al haberte nacido: tu felicidad, tu plenitud.

Muchos dicen que el futuro no se puede ver, y yo creí firmemente en este dogma durante muchísimos años, hasta ahora en que tú rompes ese velo. Siempre supe, de alguna manera, que tú llegaste a mi vida para regalarme un grandioso aprendizaje. Jamás creí que el obsequio me fuera dado tan temprano.

A menos de cumplir tus siete mayos, ya me has dado y enseñado tanto... Te recuerdo suavecito, tiernas tus manitas; y recién estrenando las palabras preguntaste: --Mamá, ¿y la luna?  Y era esa hora de la tarde en que la noche se le inserta despacio, como a hurtadillas, y el aire se torna azul plomizo...  Yo te respondí: 
--Aún no sale, hijo.  Jamás olvidaré tu vocecita anhelante: --¿Me la prendes?

Aquella tarde aprendí mi primera lección de magia blanca. A la luna, la podemos encender.

jueves, diciembre 15, 2011

MI LUNA


Mi angustia, al lograr quedar embarazada, era si lograría estar viva para el quinceaños de mi hija, debo confesar que fácil no ha sido. Atravesé cascadas de amarguras, con mis tablitas y chalecos de hule espuma. Y estoy acá, para ella, por ella, por mi terca energía de que nadie logre matarme con sus desplantes, con sus comentarios, con sus traiciones y demandas. Estoy acá, junto a ella, mi pequeña yo reloaded, mejorada, aumentada y mucho más sabia.
Mi luna bella, mi luna buena, lo mejor de mí. Este post es para ti, para que jamás olvides lo que tú haces en mi vida, en mi historia. Me has hecho ser una mejor madre, una mujer más cauta, más completa. Ahora tengo el valor de decir lo que siento sin temor a que me aplasten. Sabía mi vientre que tenerte me daría una vida extra, es decir, vivir contigo, junto a ti, pero jamás en ti.

Ahora siento que esto va un poco tarde, pero me aventaste como canica en lavadero con tu fiesta, con la remodelación de tu recámara, con tus sentires y pensares paisajísticos, y pues, hasta hoy, pasadas las fiestas de navidad, tú leyéndome y yo queriéndote, te hago saber, pequeña, que nada me ha hecho más feliz que saberte parte mía. Te adoro, hija, aun en tus peores momentos en que grita tu entraña odiando a la madre. Nunca te alejes, pescadita, aunque tu vida esté en otra parte, jamás olvides todo el amor que me provocas. Algunas veces, aunque sólo te vea dormir.

MOUMI.

martes, septiembre 13, 2011



MUJERES ARRIBA DE 45

Las mujeres de mi generación son las mejores. Y punto. Hoy tienen cuarenta y pico, incluso cincuenta y pico, y son bellas, muy bellas, pero también serenas, comprensivas, sensatas, y sobre todo, endiabladamente seductoras, esto a pesar de sus incipientes patas de gallo o de esa afectuosa celulitis que capitanea sus muslos, pero que las hace tan humanas, tan reales. Hermosamente reales.


Casi todas, hoy, están casadas o divorciadas, o divorciadas y vueltas a casar, con la idea de no equivocarse en el segundo intento, que a veces es un modo de acercarse al tercero, y al cuarto intento. Qué importa...

Otras, aunque pocas, mantienen una pertinaz soltería y la protegen como ciudad sitiada que, de cualquier modo, cada tanto abre sus puertas a algún visitante.

Nacidas bajo la era de Acuario, con el influjo de la música de Los Beatles, de Bob Dylan.... Herederas de la "revolución sexual" de la década de los 60 y de las corrientes feministas que, sin embargo recibieron pasadas por varios filtros, ellas supieron combinar libertad con coquetería, emancipación con pasión, reivindicación con seducción.

Jamás vieron en el hombre a un enemigo a pesar que le cantaron unas cuantas verdades, pues comprendieron que emanciparse era algo más que poner al hombre a trapear el baño o a cambiar el rollo de papel higiénico cuando éste, trágicamente, se acaba, y decidieron pactar para vivir en pareja.

Son maravillosas y tienen estilo, aún cuando nos hacen sufrir, cuando nos engañan o nos dejan.

Usaron faldas hindúes a los 18 años, se cubrieron con suéter de lana y perdieron su parecido con María, la virgen, en una noche loca de viernes o sábado después de bailar.

Hablaron con pasión de política y quisieron cambiar el mundo. Aquí hay algunas razones de por qué una mujer de más de 45 nunca te va a despertar en la mitad de la noche para preguntarte.... "Qué estás pensando?" No le interesa lo que estás pensando.

Si una mujer de más de 45 no quiere mirar un partido de fútbol, ella no da vueltas alrededor tuyo. Se pone a hacer algo que ella quiere hacer y generalmente es algo mucho más interesante. Una mujer de más de 45, se conoce lo suficiente como para estar segura de sí misma, de lo que quiere, y de con quién lo quiere.

Son muy pocas las mujeres de más de 45 a las que les importa lo que tú pienses de lo que ella hace. Una mujer de más de 45, tiene cubierta su cuota de relaciones "importantes" y "compromisos".
Lo último que quiere en su vida es otro amante posesivo.

Las mujeres de más de 45 son generalmente generosas en alabanzas.
Ellas saben lo que es no ser apreciadas lo suficiente.
Tienen suficiente seguridad en sí mismas como para presentarte a sus amigas.
Sólo una mujer más joven e inmadura puede llegar a ignorar a su mejor amiga.

Las mujeres se vuelven psíquicas a medida que pasa el tiempo. No necesitas confesar tus pecados, ellas siempre lo saben. Son honestas y directas. Te dicen directamente que eres un imbécil si es lo que sienten sobre ti.

Tenemos muchas cosas buenas que decir de las mujeres de más de 45 y por múltiples razones.

Lamentablemente no es recíproco. Por cada impactante mujer de más de 45, inteligente, divertida y sexy hay un hombre con casi o más de 50... pelón, gordo, barrigón y con pantalones arrugados haciéndose el gracioso con una chica de 20 años y haciendo el completo ridículo."



Dicen que este texto es de Santiago Gamboa??? Yo más bien creo que es el seudónimo de una mujer. Mmmm, lo investigaré.

Sí existe! Existe un hombre que piensa y siente esto. Me caí desde la torre de más de 21 siglos. Pues gracias, SANTIAGO, y felicidades.

domingo, septiembre 04, 2011

CARTA DE JORGE ENRIQUE ADOUM







queridas todas
hoy es el 6 de junio y desde hace tres días nos han devuelto el sol de quito que alguien nos lo quitó desde hace meses y quién sabe por qué
(la diferencia con el de allá es que uno lo busca lo ama lo mira lo cuida tal vez porque sabe que --como si se tratara de una mujer-- lo va a perder)
y recordando la ciudad ¿horrible? ¿tolerable? ¿querida pese a todo como una hija fea?
las recuerdo a ustedes hermosas inteligentes alegres generosas duraderas (desde la noche de mi llegada hasta la mañana de mi partida)
como para reconciliarse con la humanidad (¿les dije esto a todas o a algunas o alguna? ¿les agradecí que hubieran nacido o existir o haber estado en el momento preciso en el sitio preciso para que no desespere del mundo y de hoy día?)
y hasta reconciliarse con uno mismo por la lucidez (que es como una quemadura la más cercana al sol) de lo visto y la decepción de lo sido
cosas que --como el romanticismo que uno esconde por pudor en lo que escribe-- los demás no llegan a ver en lo que se hace
y ya de nuevo aquí como si no hubiera pasado nada
como si no hubiera que ir de quito a miami a ciudad méxico y de allí a monterrey para encontrarlas
como si no hubiera venido de monterrey a méxico a miami y de allí a quito
para sólo recordarlas
y me hacen falta precisamente para reconciliarme conmigo
y de nada sirve armar el tinglado de un bar en todo diferente
con un plato con pepinos y rábanos y zanahorias (aquí no hay jícama) cortados
y el benéfico zumo de limón gobernándolo todo junto a la sal su esposa
y un vaso (gracias anna) del mejor tequila (gracias de nuevo anna) junto a una buena cerveza
y de nada sirve porque no están ustedes y no están héctor siempre igual a sí mismo ni el ocasional y envidiable ausente lorin
y no está el encuentro con la poesía (me refiero a la auténtica en el "reforma" y no en el palacio de justicia) donde nos encontrábamos y hasta nos sobraba --como sucede a veces con el amor al día siguiente-- para compartirla con aves de paso de la poesía y no o de la poesía y no tanto o de la poesía y quién sabe
y hojeo (¿ojeo?) las páginas de dulce maría de malena de anna y de patricia (no hay páginas de ofelia sino el recuerdo de su rostro y su voz y la voz y el rostro de chela y analuisa y la pintura de ximena y el desapego ¿ocasional? de carmen)
llenándome los ojos y los oídos llenando quito (el mío personal ísimo)
con su ausencia
y yo aquí con esta palabrería igual a la de allá
ganando tiempo para decirlo todo
diciendo todo sin decir nada
porque el corazón no sabe hablar sino que balbucea o tartamudea
su lenguaje está hecho de sílabas que quieren decir gracias o te quiero
aunque sean palabras gastadas por el uso a veces indebido como el que se hace del rostro del héroe en las monedas

pero que algo --una intuición una mirada un beso en la frente una caricia en el pelo-- les devuelve el sentido que tuvieron
antes de ir de boca en boca golpeándose contra los dientes y la lengua hasta perder su sentido
y tener que inventarnos como los sordomudos un lenguaje de las manos
para comunicarnos a la distancia
un lenguaje de los dedos que escriben letras palabras frases
que quieren decir algo que quieren decir las quiero que quieren decir

gracias

y tú héctor ¿pensabas librarte de esta palabrería debido al vocativo femenino
¿creías que la reivindicación de género --yo pregunté una vez allá "¿Y dónde nos sentamos nosotras?"-- iba a abarcarte?
tenía que ponerte en un pedacito de esta carta aparte
por razones de género y razones corazonales
y como para continuar una conversación que no tuvimos
(en montevideo neruda fue a buscar una vez a enrique amorim amigo suyo y al no encontrarlo me dijo
"Qué pena no haberlo visto. Teníamos tantas cosas que no decirnos")
leo "De las utópicas ciudades" (porque suelo leer al revés esos libros que no continúan desde el comienzo)
y me siento de nuevo cerca de la puerta y te oigo esa ponencia que le faltó a Monterrey 96 para estar completo y sólo yo la escucho ahora
y te doy un abrazote por ella y por ti y por lo que eres y por lo que das <
echando de menos tu generosidad
y me tomo un trago solo y me haces falta también para eso

entonces
antes de echar una lagrimita (¡en mi orgullo! ¡a mis años!)
voy a beberme un trago largo (interrumpí la epístola ¿así se dice? y ya es la tarde crepuscular)
antes de ir a leer ante un público fiel unos poemas de fernando pessoa
y para no hundirme en su-mi pesimismo en su-mi amarga amargura
los veré a todos ustedes sentados a una mesa
haciéndome la ilusión de que esperan que termine de leer para unirme a ustedes
diciéndome esta vez quién sabe ojalá para siempre


Quito, Ecuador
6 de junio de 1996

Y así fue, querido maestro:  PARASIEMPRE...

EPÍSTOLAS






Intentando poner un poco de orden a este desorden donde habito, emergió de un cajón cierto grueso sobre amarillento. Lo puse de lado suponiendo contendría dibujos infantiles, recibos, u algunos otros papeles que tendría que tirar. Hace unos momentos tropecé con uno de los tesoros más grandes que un ser urbano, como yo, puede tener entre sus manos -sobre todo en estos tiempos pletóricos de cables, botones e imágenes gratuitas-. Todo un arsenal de cartas, dentro de sobres con estampillas y sellos postales, inundadas algunas todavía de huellas dactilares, tachones, aromas... He estado leyéndolas una a una, saboreando y recreando la época en que fueron escritas, imaginando al autor al estarlas redactando, sonriendo y derramando lágrimas.


Algunas de éstas son verdaderas joyas. Iré compartiendo cartas que, estoy segura, sabrán disfrutar quienes han recorrido junto a mí caminitos de mi historia.

jueves, septiembre 01, 2011

POEMA NUESTRO DE CADA DÍA

NOTICIA DE LOS DISPERSOS


En una equivocada edad donde caminan
los dispersos los que no han abierto
su verdad al mundo aún al resuello como el hilo
de lo que todos saben y no han dicho
perduran o perseveran en lo limpio los dispersos
en la desigualdad del orden donde guardan
como la sed como la musitante sed su avinagrado día
en ese digno
afán con una cifra
en la orilla de los números del mundo

Miserables los dispersos reiteradamente juntan
cuatro cosas y el alegre respirón de un aire viejo
se saludan
se sospechan
en la brusca memoria del amor
o la palabra (cualquier gesto)
los agrupa
o no los borra no los cuenta no los cita
pero los retiene
convidados de piedra confundidos en todo
casi se pierden
casi se dan por omitidos unos a veces
y apagan con los dedos una llama
escriben en la arena dicen que son niños
soplan en el polen transparente
y se ríen
pasan con su piedra antigua rotan como soles
se despiden se cansan se impacientan
los dispersos

Unas veces no
los hallaremos más nadie dirá petrificados
sus jardines su corazón sus herramientas
su triste manera de mirar algo tan lejos
muy algo tan lejos

Qué raros sonlos dispersos
a nadie le gusta tenerlos demasiado tiempo cerca
parecen ácido o luz
queman o incomodan no sabe uno qué hacer con ellos
abre la puerta
deja que salgan
toma gracias adiós
y que dios te cuide
pero no vuelvas

Ruido en el corazón
de los dispersos
eso debe pasar porque enmudecen
gritan cantan
sufren se despiertan
porque se van a pie distancias
que bien pensado nadie quiere caminar
y no se cansan sólo se mueren a veces
porque en su respiración hay un zumbido que parece canto
una razón que no los deja vivir que no los deja quedarse
y cómo hacer cómo decirles
que ya no
hay casi lugar

en esta celda para ellos.

JORGE FERNÁNDEZ GRANADOS

martes, agosto 16, 2011

HISTERIAS DE AMOR



Nunca quiso nadie no querer
el túnel los brazos de adolescente
la memoria
Nadie ha trocado ráfagas de errores
por sinembargos por sinohubieras
por talveces

A ochenta grados sobre cero
me derrumbo sobre tu océano
Nombro aquel beso horizonte
y al corazón de manos arrecife

Me deshielo
y dejo sin hacer todos los versos
Nada importo
Decido exportar todo
al único rincón auténtico que queda:
Mi inocencia...

LEYENDO A ANNA KULLICK LACKNER


Y de pronto surge una voz nueva, o debo decir: una letra nueva, tinta fresca, de esa que sacia una sed que ignorabas que tenías hasta que empezaste a beber de esas aguas, y no te llenas y quieres más, y escarbas en todas las arenas buscando ver brotar el manantial que te asegure que cada vez que lo necesites ahí estará para ti, que hecho libro o blog, o sitio, o como se llame ahora, (que ha cambiado tanto el mundo y los nombres que les damos a las cosas); pero la necesidad de sentir más que de saber, ésa no la cambia época ninguna... Y así encontré a Anna Kullick Lackner, con sus anaforismos, con ese encanto de la brevedad que te abre un mundo en el pensamiento y te obliga a pensar, a decir... Y llegas a su "sedienta de humedales" y en su jardín plantado de poesías, descubres árboles frondosos, de esos que te dan sombra en cualquier hora del día en cualquier estación del año, no mudan sus hojas… En cualquier momento me hará bien saber que también lleva un equipaje de sueños:

"Los sueños son genuinas obras de arte."

Y sigues leyendo, y quisieras decir: regálame este poema:

"Tierra demasiado herida
para este viento árido,
demasiadas noches para el poco sueño,
tanta muerte para encender una promesa..."

Y también la respuesta a una pregunta indiscreta:

"Toda pregunta que surja de un poema es un espejo"

Porque aquel que nació para ser palabra, cualquier día le nace un poema no escrito, es el viento, es el sonido, el renglón donde su voz queda impresa.

Te podría traer aquí línea por línea y decirte, Anna, qué bello escribes. Anna, ¿cómo es que por mí dices lo que yo no he podido decir?, te leo y me miro y me siento y me reconozco y me quiero olvidar y no puedo porque el masoquismo de sufrirme retratada me dice que existo.

"He dejado de tener tu edad
hace mucho,
la ventaja de morir
es no seguir creciendo…"

Y yo te digo, tú serás de las que no mueren, de las que seguirán creciendo, que lo que se pierde en edad se gana en eternidad.

Tú eres el eslabón unido, sin quererlo, a tantas vidas, a tantos encuentros que saludarán a tus versos por los caminos.

¿Tú crees que sólo se te lee? No, también se te llora:

"Tu verde corazón encadenado
que violé rabiosa por haberte muerto..."

Aún siguen ardiendo las fogatas de tus otoños, las avivan los vientos de los deseos falsamente dados por muertos...

"A veces uno piensa sin querer..."

¿Quién tuviera la rienda de los pensamientos?

"Si hasta la flama tiembla
al acorde de una voz,
cómo no iba yo a quemarme
en la orquesta de esos labios."

Y el corazón tiembla aquí, se acelera, como aparato buscador de tesoros, esta máquina nuestra que siendo parte tan intrínseca pareciera a veces tan ajena, dice detente, déjale la firma de un suspiro, muéstrale tu admiración y tu agradecimiento y yo obedezco y yo lo hago con toda humildad: ANNA KULLICK LACKNER, sigue escribiendo, no dejes descansar NUNCA tu pluma, ni tu voz.

Sinceramente, la más humilde de tus lectoras:

ISABEL MIRANDA DE ROBLES

viernes, agosto 12, 2011

GLOSA DEL AMOR


Existe un lugar donde el amor comienza

y un lugar donde el amor termina.

Hay un encuentro de manos que

acaba con los diccionarios.

Hay una mirada tan fiera

como un gran Belén abierto

corazón calera o pequeño verde fuego

en la antorcha del conocimiento.

Están las simples descuidadas palabras-lugar común

portentosas como una gran fisura

en el río Mississipi.

Manos, ojos, palabras desgastadas...

Fuera de éstas

el amor

inventa campos de batalla y el entrenamiento.

Hay un par de zapatos

sobre los que el amor camina

y el futuro es un misterio.

Habita el amor una entrega de advertencia

cuya factura no puede pagarse

sino mucho después.

Definiciones del amor

en todos los idiomas

y ninguna tan sabia como ésta:

Existe un lugar donde el amor comienza

y termina

y el amor nada pregunta.

("Explanation of love"/Carl Sandburg)

-Traducción libre de Anna Kullick Lackner-

miércoles, marzo 09, 2011

Anaforismos II

El mármol tiene el aroma del invierno, la tesitura del olvido, la presencia de la muerte.

La piedad debe desnudarse ante la presencia de su amiga, la tristeza, que quiere ser piedra.

Venga la muerte, venga el alivio, que por suerte y gratitud tengo el olvido.

Dios nos roba un sueño para perseguir su despertar.

La muerte: ondulada recepción de vida.

Dios es un mago: nos tritura lo que más amamos para mostrárnoslo más tarde en un diáfano diamante.

Los sueños son genuinas obras de arte.

Se alimenta al miedo como alimentar pájaros en jaulas.

Mi radio de necesidad abarca aún la cercanía: el contacto, la sabiduría de la pérdida.

lunes, septiembre 13, 2010

EL SUSPIRO DEL VACÍO




Juliana soñó que se llamaba Ausencia.

¿Es verdad el peligro en la amenaza de un sueño que siempre es cobarde?, pregunta a la mañana y le responde el suspiro del vacío. Es la flama vacua. Quiere saber si aún vive algo en ella, algún residuo que haya logrado soportar su solivianto, el envenenamiento a escondidas, esa manía de asistirse por la magia.

En la desesperanza asalta el hambre de imprimirle al tiempo una reversa vertiginosa. Cuando recuerda, anega el seco lago de deseos y cruza el puente de la nostalgia para estar a salvo.

Juliana escribe:
Podría entender. Quiero entender ahora, pero mi sangre rompe en hervores cuando recuerdo. Puedo acomodar asaltos del pensamiento como ordenar ropa en los cajones, ¿pero en el alma?
La razón, la inteligencia, están provistas de un archivo; el alma es diferente. Ésta vive distraída y de pronto un día la acuchilla una verdad, y todo en esa órbita se inquieta y se aborrasca. En ese lugar no hay armarios donde doblar los sentimientos. Es perfecta nebulosa que jubila prematuros juicios, escondite apócrifo que cierra la mirada y sin querer aguarda.

Siente a su mirada desangrarse, el sabor del tacto se ha hecho piedra; el tono se le escurre y no puede hablar sino en la nebulosa travesía de palabras.

Quiero saber si en mi último momento podré sentir la danza transparente que bailan los enamorados.

Por los agujeros de su laberinto se escapa el golondrino del amor, no sin antes estampar su vuelo contra muros cada vez más apretados. Su desfallecer en verso la despierta.

Estoy leyendo sobre el túnel de la muerte.


A.K.L
(poema en prosa inédito)

sábado, septiembre 11, 2010

Retorno


Regreso

Qué se puede decir después de tanto?
Inclino la mirada hacia mis manos y están cansadas
Demasiado verme adentro
demasiadas noches peleando con la querencia
tango amor y yo sin música...

El retorno...

Una vuelta más y estoy perdida. Me ordeno sentarme y abrir ese cuaderno que ha tragado todo el polvo del olvido. No quiero escuchar. Tengo miedo de acercarme demasiado. Alguien me lanza frases temblorosas, y en la mezcla diluida de sondios, alcanzo a entender que el estilete se ha extraviado, esa hoja afilada por silencios, a manos de una memoria cada vez más mentirosa.
Debo buscar en maletas, en aviones que jamás despegan, en corazones de bebé sobre pechos blandos de abuelas.

El miedo gira en mi estómago; en la garganta se enredan el trago de café, la voluta de humo, la saliva.
Abro el cuaderno lentamente, con timidez de niña ante el desconocido abrazo. Recorro el último poema y acude un asco de historia antigua. Prisa por abrir una ventana, llanto por el aire impávido, niebla de un sol que ya he perdido.

Cardúmenes veloces timbran en mi vientre. Me ruegan que los deje libres, pero ellos se entreveran con caminos de corales rojos: estrelladas multitudes. ¡Para de llorar! gritan sus vuelcos. El tiempo y el perdón recorren calles cruzadas pero jamás se encuentran.

Perdón es tiempo de guerra, garras desgastadas trepando la montaña que me aplasta.
Imagino y la mirada se me ensarta en las tinieblas.
Espero una flecha que rasgue esta noria de recuerdos.

El mareo acusador me conduce hasta la cama donde soy un caracol.
Aun con el silabro de mi antigua voz no termino de abrumarme.

También de no escribir se escribe.

lunes, abril 30, 2007


LOS TESTIGOS DEL JARDÍN

De pronto una mañana me tropiezo con este texto de mi amigo David Ojeda. Me dije: yo soy un caracol...



Los caracoles aceptan la soledad sin el temblor de párpados
que observamos cada mañana en nuestro espejo
Ellos van con su casa a cuestas
y asoman a los jardines un cuerpo que no logramos entender
Cada día su voluntad apenas debe esforzarse
para desentrañar el minúsculo milagro del terreno

Adheridos a hierbas que tiemblan y crecen bajo ellos
no duermen por la noche sino vigilan
el paso de un zorro con hambre
o el de un viejo borracho que cruza el jardín
en busca de la cama donde yace en el sueño su mujer

No hay misterio que escape a su cuidado
y con él no desean los caracoles otra cosa que conservarlo en las antenas
Quedan ahí las noticias de un mundo que nace
y se corrompe cada segundo
Han aprendido a cuidar su humildad
para corresponder con ella a su apariencia y su tamaño
sin embargo atesoran el saber de quien observa el mundo desde el suelo
entre las hojas libre y solo
Así escriben sus libros y luego los dejan perecer a su lado
en medio de una trampa de sal
ante la vejez o los depredadores que los atraviesan con picos
con uñas y tridentes
Saben no obstante
que la razón de un libro no comienza o termina en sus lectores
que la última finalidad de una palabra en nadie descansa sino en algo

Reconocen cada día cuando el rocío los reanima
y Madigan pone su pie junto a ellos
que un signo en el cielo completa el espectáculo de sus puntos de vista

Los caracoles se arrastran por el jardín
y sus huellas llegan a cruzarse sin que uno u otro se toquen
Su paso y sus acciones en busca de una hoja mejor
al acoso de algún organismo muy pequeño
cubren el terreno con la trama invisible
que el podador o el perro no atestiguan o comprenden

Los caracoles dejan sus casas vacías luego de morir
Queda su cuerpo sin vida para ser devorado por las hormigas
que se aproximan con cuidado y se ponen a comer a cortar
a trasladar la carne húmeda y fría
Poco a poco dejan hueca la morada
y cuando la última hormiga sale de ella no puede evitar apresurarse
Las casas abandonadas asustan
Las casas vacías atesoran ecos que los débiles de corazón
los callados y razonables los enemigos de los sueños
los infieles del azar y la risa
no logran ni quieren entender
Las casas donde alguien ha muerto conservan un fantasma para siempre

El caracol nunca aguarda una pareja
sólo para abandonarse en un orgasmo repentino
Su espera intenta descargar la soledad de un encuentro especular
No tiene sentido hablar de sexo cuando dos caracoles
se aproximan a un contacto moroso
Uno y otro se corresponden con huecos que la casualidad propicia

El estupor de todo amante frente a un sexo que desconoce
es un evento que los caracoles ignoran
Su retiro se completa en su propio cuerpo y sus citas
-como obra fortuita de un deseo delicado que sin embargo llega a la desmesura-
sólo habrán de producir la perdurable fascinación
ante lo que nos proporciona una fugaz imagen de plenitud
y entonces el jardín padece la aproximación de una mano
que puntualmente los priva de reposo
sin atender el grito un gemido los murmullos.

(David Ojeda/Los testigos de Madigan)